miércoles

Lema Orante Semanal

Seguir. Prohibir
18 de enero de 2010
Es pregunta, es pregunta… necesaria, el... cuestionar hacia dónde se sigue. ¿Por qué seguir…? ¿A qué se sigue…? A veces, la pregunta es continuada, otras, cada equis tiempo. Pero, el seguir se interpretaría como ese saber hacia dónde ir. El que sabe hacia dónde ir, sigue. Es como si el ser se dotara de los recursos que precisa para realizar su... o sus funciones
A veces, ese saber hacia dónde ir es producto de una cultura, de una educación, de un entrenamiento, de un proyecto -social, cultural-, en definitiva, de una decisión humana. Y, se prepara a éste, a aquél, a otro, para mecánico, para ingeniero, para cantante, para futbolista, para… Y sigue, a veces, la estela de sus progenitores, o la estela de la moda que marca una sociedad. Pero, ¿sabe hacia dónde ir per se…, por sí mismo? ¿Lo ha descubierto...?
Además de los factores descritos –numerados-, otros factores, que van desde el clima hasta el lugar de nacimiento, pasando por todas las etapas de relación con el medio -hormonales, inmunológicas… un sinfín de factores-, además intervienen casualidades, imprevistos, sorpresas, suertes… Es una forma de… o palabras que indican que hay una serie de… de componentes activos que desconocemos su naturaleza. Y que, probablemente, sean los verdaderos vectores de los que tenemos que saber: como sabiduría, como intuición, como clarividencia, para ir…
Los factores conocidos se pueden estudiar, se pueden comprender, se pueden razonar, pero no tienen la suficiente fuerza como para darnos la certeza y el empuje… y hacia dónde ir.
De ahí que si... abrimos desde el sentido orante, nuestras antenas para ¡darnos! por enterados de la casualidad, de lo imprevisto, de lo incierto, de la suerte… Si abrimos las antenas para percibir esos elementos a través de nuestra intuición, a través de nuestra ignorancia… Si abrimos la puerta para asumir los acontecimientos que confluyen en nuestra vida y que, desconocemos por qué… Si aceptamos el misterio como un empuje de -como mínimo- curiosidad hacia lo desconocido. Entraremos en otra dimensión del… “SÉ”. “Sé” de “lo sé” y por ello me muevo hacia una dirección.
Si empezamos a mirar las casualidades, lo afortunado o desafortunado que pueda ocurrir -las sorpresas, lo imprevisible-… y le damos el valor de “MISTERIO”, estaremos en condiciones de percibir esas fuerzas. Que luego podemos llamar “destino”, podemos llamar “plan Divino”, podemos llamarlo como queramos. Pero, estando en ese plano, estaremos viviendo de verdad. Sabiendo que ése es nuestro posicionamiento, y hacia la dirección que nos corresponde por un plan, probable, que se ciñó sobre nuestra existencia, y que nos dotó de capacidades, y nos reservó un espacio para expandir nuestro proyecto. Un proyecto que no es propiedad; un proyecto de Creación.
Podría ser una buena reflexión en este ritmo de semanas… en este ritmo de ¡esta! semana; que, además de lo sabido, conocido, empecemos a saber del “Misterio”… Empecemos a saber del “Misterio”. ¡Lo cual no significa que lo vayamos a desvelar…! No. Que empecemos a tenerlo en cuenta. Y, probablemente -lo que en teoría conocemos-… y probablemente, una serie de factores que nos mueven a “SE-GUIR”, no sean del todo ciertos… o no tengan nada que ver con la “certeza”.
Es probable que, en un primer momento -si esto ocurre- aparezca una inseguridad, un desasosiego, una inquietud… Pasar del burocraticionismo a… a… a ser como el aire, como el viento, no es un salto fácil.
Además, se descubren las ataduras y los anclajes, que estaban curiosamente, ocultos. Porque quienes nos recibieron cuando llegamos a este lugar del universo, ya tenían preparado el enjambre de cómo deberíamos ser, pensar, actuar. No nos dieron ninguna oportunidad.
Si saltamos y abrimos la puerta a otras perspectivas, aparecerán otras oportunidades. Aparecerán otras perspectivas. Al menos, tendremos la ocasión, la posibilidad -aunque sea remota- de saber si en dónde estamos y hacia dónde vamos es lo que nos corresponde. O si, por el contrario, estamos fuera de base, fuera del espectro que estaba reservado para nosotros. Y, a lo mejor, usurpando otros lugares. Con lo cual podríamos comprender nuestros desesperos, rabias, tristezas, desasosiegos, dolores, enfermedades, sufrimientos…
Seguir… con mucha frecuencia resulta duro, difícil, porque esos elementos -específicamente- de autoridad humana, no son suficientes. Necesitan premios, castigos, para continuar. Cuando resulta que la vida, la naturaleza de la vida en sí misma –como Misterio- tiene suficiente fuerza para no necesitar el hostigamiento del entorno, de la cultura, de la moda…
A veces, se sigue porque ¡prohíben!
¡Ah!, las prohibiciones. No, no son muy peligrosas las prohibiciones ajenas a uno mismo, que procedan de poderes, mandos, de filosofías, de religiones... no. Esas se ven y se… se burlan o… o se siguen. La verdadera incomodidad reside en las ¡propias prohibiciones!
Educados en climas de prohibiciones, y en base a cumplirlas alcanzar las bendiciones, no… no ha habido ocasiones para saber lo que… sería, si no hubiera prohibiciones. ¿Es un hecho, obligado?
¿Se gestó la vida en base a prohibir? ¿O se gestó en base a solidarizarse, conjugarse, conjuntarse, intercambiarse…?
Y en el transcurso de convivir cada ser va acuñando prohibiciones -desde aspectos sutiles a aspectos grotescos-, además de las prohibiciones medio ambiéntales o con las que hay que lidiar cada día.
La conclusión bajo el sentido orante sería que: el ser humano es un ser “prohibido”.
-¡Ah!, pero ¿no éramos libres? ¿No estábamos viviendo en un país libre?
-¿Libre?... o liebre…
-No, quería decir ¡libre!
-Oh…, ya…¿Con papeles o sin papeles?
-¿Quiénes son libres: los que tiene papeles o los que no tienen papeles? ¿Y a todo esto, ¿de qué papeles hablamos? ¿De la imprenta de Gutenberg o de los papeles de “arroz chino”…? ¿Tiene usted papeles?
-¡Sí!
-¡Ah! Es usted libre. ¿No tiene papel?, ah, no es usted libre…
Pero, así recordando –históricamente- ¿la humanidad ha sido alguna vez, libre? ¿Es posible que… se piense que se es libre, habiendo viviendo sistemáticamente en las prohibiciones? Sin saber específicamente cual es el “sentido”… que se debe seguir…
A fuerza de prohibirse tanto, cada ser se ha ido convirtiendo en una prohibición. Y cada vez que vemos a éste, a aquél, al otro, al otro… ya sabemos que nos prohíbe esto, o con éste no se puede hablar de lo otro, aquél no se le puede decir el otro… ¡se ha “desprohibido”!
Quizás no le hemos dado, o no se le da esa interpretación, pero… en el sentido orante las perspectivas tienen otra dimensión, otros objetivos.
¡La Creación no gestó la vida para prohibirla!
Sin embargo… cualquier aparente…, aparente libertad… tiene su prohibición:
-¡Es usted libre de fumar! Pero está prohibido fumar…
-¿Pero, cómo? Pero, ¿quién me lo prohíbe?... ¿el estado?, ¿Quién canaliza el tabaco, el estado? Pero soy libre de fumar…
-¡No, está prohibido!, dentro, fuera, arriba, abajo, a la izquierda, a la derecha…
-¿No se acuerda usted de la famosa “ley seca”: ¡prohibido fabricar y beber bebidas alcohólicas!? Pues esto es lo mismo: ¡prohibido!
Esta permitido dos o tres copas de vino para el varón y una, para la mujer; es un excelente cardio-protector.
¡Pero, está prohibido emborracharse!
Está prohibido beber según religiones y filosofías.
Pero, está permitido…
¡¿Qué…, qué... clase de libertad es esa?!
Ahondando un poco más descubrimos -y podrán encontrar infinitos ejemplos- que cada libertad en realidad es una prohibición. No es una libertad.
Alguien podrá decir:
- ¡Porque yo puedo pensar lo que quiera!
-¡No! querido Watson, tú no puedes pensar lo que quieras; ya se te ha educado para que pienses de una determinada forma. No puedes pensar lo que quieras, salvo que modifiques una serie de parámetros. Pero tú no piensas lo que quieres, tú piensas según el condicionante que te han impuesto. Eres una reserva de prohibiciones. Ahonda en lo que consideras una libertad y descubrirás que es una prohibición.
-¿Eres libre acaso de ir a cualquier lugar de este planeta?
-Pues, eeeh….
-¡No! -por ejemplo-. Es, por aquello de seguir…-si vas a seguir-. ¿Es libre alguien de Sierra Leona o de Burkina Faso o... –por poner ciudades importantes, países importantes-, de ir a Paris y hacerse diseñador de moda, por ejemplo? - Porque, claro, hay que ver, lo de libre hay que verlo en el amplio sentido de la palabra-.
-Nooo…
-Ah, Pero la ley dice…
-¡Aaah, la ley…!
Las libertades, las fraternidades y las “igualidades” que surgieron de cabezas cortadas en una revolución engañosa, nos han dado la imaginería ¡falsa! de que habitamos -los privilegiados de occidente- en un espacio libre. En realidad… habitamos en un espacio prohibido.
Y sssería, también, seguramente propenso -en base al sentido orante-, que…, que…, que recaláramos en esos detalles. No hace falta buscar las prohibiciones, -no, esas están aquí, sobre todo las propias- sino que hay que ahondar en las teóricas libertades. Una vez que uno se siente un elemento prohibidor, prohibido… quizás pueda empezarse a esgrimirse… una vía de escape.
Un SE-GUIR, ¡sin ser un producto! Un producto que se usa aquí, allí, allá. Y te usan con una ley, con un decreto, con una ciencia, con una tecnología...Un producto prohibido que no sabe seguir, o seguir siendo un prohibido para producir -júntenlo como quieran-.
Puede parecer una visión ¡trágica, o dramática! Si lo piensan así, de inmediato, es que, verdaderamente, están muy sintonizados con nuestra cultura, nuestra, nuestra, nuestra, nuestra, nuestra...,seguirán los pasos que marcan los zapatos de los “Zapateros” que estén de turno en cada lugar o país. No hay que preocuparse son productos de usar y tirar; hoy estarán permitidos, mañana estarán prohibidos.
Pero si dedican unos segundos a considerar -puesto que en oración se está- estas particularidades o rarezas, a lo mejor, descubren otro nuevo visor, otra nueva graduación de los sentidos, otro aspecto -que a lo mejor- permite seguir sin cansancio, sin aburrimiento, sin desespero, con ánimo, con humor, con alegría, con entrega, con dedicación, con vocación...¡¡COÑO FELICES!! ...(El coño también fue un invento de Dios).
Pero en base a lo prohibido, en base a seguir según lo establecido, propio, y ajeno, el ser se atasca, se embarra, se desautoriza a sí mismo. Y luego busca su auto estima a través de lo establecido. ¿Qué le van a dar? Una autoridad de cómo debe de comportarse, un manual de instrucciones de cómo hacer el amor, cómo hacer..., etcétera.
Se puede decir -al menos durante una semana-: “yo no soy un producto de usar y tirar, yo no soy un prohibido y un prohibidor, yo sigo por las fuerzas de la Creación”. Se puede decir una vez al día, por la mañana -que está uno un poco dormido-, para que luego, durante el resto del día, se pueda destruir la frase, o recordar... ¿quién sabe? Dios sabe.
Un silencio para contemplarse, para ¡templar! las vivencias, las creencias. Para descubrir por qué sigo. Y si no me convence, el porqué sigo, a lo mejor, aguardo a otras fuerzas o señales, que me indiquen. Y si sé, exactamente, por qué sigo, es porque ninguna libertad me han dado, solo soy un producto prohibido.
¡Demos! una oportunidad a ese Misterio en el que estamos inmersos. Abandonemos, por unos instantes, el corsé -rígido y duro- de costumbres, ¡realidades!, materialidades, y consejos iracundos.
Dejarse acariciar por el aire.
Sin pensar... darse cuenta de cómo respiro.
Sin proponérselo... descubrir lo que no siento.
Sin explicaciones... notar la lágrima que brota.
Y por un instante, sin que se llame tiempo,
darse cuenta de que algo... ¡me ama!, sin saber lo que es...
Pero apercibirme, de que a pesar de mis prohibiciones, mis productos, y mis difíciles, mis difíciles seguimientos hay...hay algo más con lo que no cuento.
¡Hay algo más con lo que no cuento!

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domingo

Lema Orante semanal

CARICIA, CARÁCTER, CAPAZ
11 de enero de 2010

¿A cómo está el gramo de caricias? ¿Cuál es el precio en el mercado?
Las hay ásperas, rugosas, suaves, lisas, planas, largas, cortas, anchas, gruesas... Maternales, paternales, viudas, solteras, casadas, divorciadas, separadas. Caricias de juventud, de niñez, de pubertad, de adulto, de anciano.
¿Cuál es la diferencia entre una caricia y un golpe? ¿La velocidad?
Realmente, habitamos en un planeta que, dentro de lo que sabemos de la astronomía -de la astrofísica-, ¿podríamos decir que habitamos en un planeta que nos acaricia? Con colores, con temperaturas, con la vida, con su biodiversidad, con sus cambios. A veces caricias bruscas, como terremotos; o caricias cálidas como volcanes; o caricias bruscas como ciclones o huracanes.
Pero, dentro de los que nos informamos, parece que el caos que reina en... en la dinámica de la Creación, contrasta con las caricias que la Creación -con que la Creación o con las que la Creación, creo que está bien dicho así- nos adorna.
Seguramente éste es un lugar de tránsito y venimos de la Nada; pero, seguimos. Pero, ciertamente, para ser un lugar de tránsito, lo han preparado bien, ¡eh!: Recursos, medios, posibilidades, probabilidades; calculables, mesurables, ahorrables, guardables. Casi podría decirse que… que el planeta entero nos sirve. El planeta nos sirve. Es decir, que el planeta es una entidad que se pone a nuestra disposición, con sus bienes y sus dones.


En ese sentido, dada la fragilidad de nuestra especie, podría decirse que nos acaricia.
¿Podríamos decir, también, en consecuencia, que al sentirnos acariciados nosotros replicamos y nos tratamos acariciadoramente? No. Acariciadoramente (dos puntos): NO.
Los recursos que dispone el ser de humanidad para acariciar son inagotables: Una mirada, un gesto, una actitud, un pequeño obsequio, una cercanía, una sonrisa, una palabra. No necesariamente la caricia es táctil. ¡Ayyy!, ¡una palabra a tiempo!, basta; es suficiente, para... -recordando el soplo “kristico”- para sanar. ¡Una palabra! Una caricia.
Podría decirse que, probablemente, esta semana que comienza es una semana propicia, por sensaciones -en este momento orante- que se tienen de la realidad que vivimos, sería una semana propicia para… para desarrollar nuestra capacidad de acariciar.
Podríamos cambiar el refrán ése que dice: “Mucho te quiero perrito pero de pan poquito”; y bueno, además de querer al perrito –que sería otro semejante, ¿verdad?- le diéramos un poquito de pan.

(Suena una música, de un móvil, en el intermediario)
¡Ven! Ahora nos ofrecen el hilo musical de las 3:20 de la tarde: éste es nuestro patrocinador...
Ya. (Deja de escucharse la música)
(Vuelve a escucharse la música)
NO. ¿Alguien competente, capaz de dejarlo para otro día...?
Ciertamente, hay cosas que no pasarían en ninguna otra parte. ¡Madre mía!
La música no estaba mal, pero... es el momento, ¿no?, el momento...

A lo mejor todo ha sido una sugerencia para falam un poco Português, que é muito suave, muito “ACARICIADOR”, muito “bonito”... Caetano Veloso, Carlos Jobin, Joao Gilberto... Puede ser que, a partir de este momento, esta semana, ustedes se dediquen a la música melosa brasilera, para acariciar el hogar, el trabajo, y cualquier otra cosa: los walkman –esos- se les llena de Caetano Veloso y puedes terminar como un hojaldre, para hacer mil-hojas.
También, si prefieren cambiar de estilo -para acabar con la caricia musical-, pueden ir al monte o a un salón grande y marcarse una Sardana ¿no? Es un baile solidario, una música sencilla, y se acarician porque se tienen que agarrar de las manos. Se llama “la caricia catalana” o del país catalán, se puede decir, o del Barsa. Como ustedes prefieran.

Y a este propósito – ya que estamos descuadrados, de momento- decirles que desde un fandango de Huelva, hasta una sardana hay un montón de variedades.
¿Esto qué significa? Significa que ha sido declarado por la ONU, por la UNESCO, y todos los coros familiares, políticos y económicos que: la Península Ibérica, Hispania, es el país con mayor biodiversidad de Europa –de Europa- y uno de los países con mayor biodiversidad del mundo. Lo digo porque, en la medida que hay mucha biodiversidad, hay muchas formas de acariciar ¿no? Claro. Ténganlo en cuenta para que sepan lo que hay. Porque muchas personas, creen que solo existe el pueblo de Vallecas, o Alcorcón, o que sólo existe Teruel, o que sólo existe el mapamundi de Bilbao. NO. O sea que, que hay... existe también Palencia, Zamora y hasta las cuevas de Zugarramurdi, por ejemplo.
Esa biodiversidad de Iberia pues nos puede dar más recursos para ser, al menos una semana, acariciadores y receptores de caricias. Que quizás, quizás, las precisamos para ser un testimonio y un reflejo de la caricia que nos brinda diariamente la Creación.
¡ACARICIE, POR FAVOR!

Yo sé que más de uno se va a aprovechar de ésto. Y lo va a llevar a su terreno y tal:
-¡Anda, dame una caricia! que lo ha dicho el Maestro y tal... Una caricia”
Sí, sí, sí. Porque luego están los vivos, ¿no?, y las vivas.
¿Eh? Entonces...no era esa la intención. Esto es “for everybody” but –pero- no para usufructo personal.
Realmente, cuando se nos acerca un perro o un gato – por poner los animales más emblemáticos de compañía- ¿qué es lo que busca de nosotros? Una caricia.
Quizás cuando nos encontramos unos con otros, por labores, por ideales, por conflictos, por roces, quizás, lo que andemos buscando es una caricia. Una caricia que tenemos ya como cortesía de la CREACIÓN y que sin ella no sería viable la vida.
¡Aaahhh! ¡Pero llega el carácter!
¡Ooohh! Carácter, carácter.
Decían que “es más fácil mover montañas que cambiar un carácter”. ¡Qué manía con querer mover las montañas!... ¿Por qué no dejamos las montañas en paz? Si están ahí para simular velas en expansión, o para... para hacer alpinismo; dejémoslas tranquilas. No nos esforcemos en concentrarnos y mover las montañas. Dejémoslas en paz.

Ahora “El carácter”. ¡Ah! Carácter: caa, caa, caray, carác-ter. Es como un cráter, ¿verdad?
Y ciertamente, podríamos decir que si ya empezamos con las caricias, ¿verdad? a nivel creador, creativo o divino, pues a lo mejor -A LO ME-JOR-, o sea, que probablemente, pueda suceder una mejoría en el tema que nos ocupa -el sujeto-, que es el carácter. ¿Está bien dicho? ¿Lo ha entendido? (alguien responde: sí)
Perfecto.
Quizás gramaticalmente no haya sido muy correcto, pero lo importante es que entiendan que no queremos cambiar el carácter sino modularlo.
¡Oh!, modulación.

Sí, el carácter se ha ido haciendo en base a trabucos de hierro y piedra, cemento y hormigón, porque según la cultura en que nos desarrollamos, es el más resistente, el más fuerte, el que más golpea, el que más mantiene su espacio, ¡el que más puede reclamar sus derechos!, ¡el que más puede generar revoluciones y puede cambiar el mundo!
Sic., sin comentarios.
Probablemente, ese modelo –que es el que está ahora, que antes era blanco y ahora es negro-, pues sea un carácter como que… podría, podría modularse. Y al modularse queremos decir que… que podría tener una distensión de sus componentes de amor, odio, rencor, envidia, laboriosidad, voluntad, ciencia, razón, ¡tecnología!… ¡basta!
Podría modularse. Y ese carácter que, que nos da la llamada “per-sonalidad”, pues podría tener algunas variables, como el pequeño oleaje de un lago en calma, como la suave ola de una orilla sin tormenta… que, nos permitiera no refugiarnos en nuestro carácter para mandar, imponer, arrasar, obligar, criticar, perseguir, mandar y mandar y mandar. Porque el objetivo del carácter es mandar, ¿no?
¿Y si mandamos menos? ¿Y si se impone menos? ¿Y si el carácter se hace, por un instante –a nivel experimental, ¡eh!, nada más, por una semana- modulado?

Todos saben que existe la Frecuencia modulada…¿no? frecuencia modulada. Después hay onda corta y onda larga, pero eso ya… como que se ha modulado. Hasta las ondas de radio se han modulado, porque antes tenían un carácter corto y largo… Ni corto ni largo, modulado. Esto puede dar lugar a muchas interpretaciones en muchos campos, incluso en la sexología, donde hay tantas discusiones de si corto, largo, ancho, espeso, duro, blando… modulado. Veo que se ha entendido sin gran… (carraspeo). Espero que esta palabra sirva de consuelo a algunos desesperados que tenían ideas equivocadas a propósito de ese tema.
Diariamente, estamos tensionados por el carácter de éste, de aquél, del otro. Y ciertamente, constituye una dificultad:
-No, no le digas esto ahora, porque tiene un carácter… cuidado, que ha venido hoy… ¡Uf!, ha entrado como Búfalo Bill y puede salir como Sitting Bull… ¡madre mía!”
O no:
-Hoy, hoy sonríe, sonríe. Eso, eso es buena señal. Es que tiene un carácter… es muy buena persona, pero cuando le sale el carácter de Ambrosio, de Juliano, de Herminio… es terrible, ¿no? Puede tirar la vajilla de la abuela, o no sé… pegar al gato…
-¿Pegar al gato?
-Sí, hay personas que no se atreven a pegar a otra cosa, y pegan al gato. Pero lo que quieren, es pegar a alguien, para mostrar su carácter.

Así que, podríamos sugerir, haciéndonos la pregunta… podríamos sugerir, (coma) haciéndonos la pregunta (coma), ¿Dios tiene modulación de frecuencia, o es corto y largo, o corto y cambio?
Sin saber –porque Dios no está en la esfera del saber, recuerden esa frase: “DIOS NO ESTÁ EN LA ESFERA DEL SABER”-, sin saber de Dios, la sensación es que está continuamente plegándose y modulándose ante la vida. La vida. La vida que ha emanado de su autocomplacencia y autocontemplación. Sin saber, ¡eh!, es pura sensación.
Por otra parte, nuestra propia constitución –para avalar la posibilidad de que se module el carácter-, nuestra propia composición nos indica que constantemente nos estamos modulando, hormonalmente, inmunológicamente, neurotransmisoramente… Es más, existen los moduladores, los neuro-moduladores, de relativamente reciente descubrimiento, como los astrocitos. Bueno, palabras… palabrejas, no hace falta… Pero sí que… ¡ah!, ¡ah!, pero sí, sí, y nuestro ADN o DNA -ese famoso código genético- tiene fracciones que modulan el comportamiento de los genes, de esos veinticinco, o treinta mil o veinte mil genes -no se sabe- más o menos que tenemos.
El plegamiento es evidente, nuestras estructuras se van plegando de acuerdo a las necesidades. Pero la modulación es algo más fino, más elegante, está más ligado a la función.
Modulen el carácter, que lo tienen escrito en sus genes.

No se aferren, no aferrarse a que “Mi carácter es así”… incambiable, inamovible. Ya saben que los radicales libres son peligrosos. No se vuelvan radicales, oxidan las estructuras.
Una propaganda bonita sería: “Beba Coke, le hará modulable su vida”…
Bueno, no pretendía hacer gracia, simplemente…simplemente... o sea, que podríamos llevarlo, mejor dicho, claro, a una propaganda, la palabra: modulación.
Es un moldear, ese carácter, de tal forma que no haya que cortarlo, rebanarlo, romperlo, cortarlo, serrarlo… no, es como soplarlo, abrillantarlo, pintarlo, barnizarlo. Ese sería el tipo de modulación.
Capaz –of course, claro que sí-, sssssssiiiii, casi siempre nos preguntamos: ¿Yo seré capaz?, o bien nos decimos: “Yo no soy capaz de una cosa así, yo sería incapaz...”.
El mero hecho de vivir, nos convierte en capaces de todo. De estar capacitados para cualquier necesidad.
“La necesidad –decía el refrán- obliga”. Y más que obligar, capacita.
Puede ser una excelente semana para decirse: “Soy capaz”. Por ejemplo: “Soy capaz de aprender inglés”, que hay tantos millones de españoles que han dicho que no son capaces, que no, que no son capaces, que ellos no valen, que no, que se quedaron en el “jaguar yu”, del “jaguar” no pasan, y “my name is Fernando”… y que no...y que no.
Puede ser, puede ser, de verdad. Puede ser un momento como ¡sorprendente!, porque la Creación nos ha capacitado para ser capaces, ¡si no, no existiríamos! (Punto) ¡Coño! (con exclamación).
Es una razón de peso.
Entonces, imagínense por un momento que mañana, al salir de casa para ir al trabajo, pasan, a la vuelta del trabajo, por un sitio que pone: “Academia de Inglés”, entonces, se acuerdan de la oración y pasan dentro:
-Mire, yo me siento incapaz de aprender inglés, pero reconozco que es necesario… o chino, pero eso me parece, claro, ya más difícil…
Y entonces, la señorita que le atiende le dice:
-Espere un momento, que llamo a un profesor…
Llama a un profesor y:
-¿Y usted qué nivel tiene?
-¿Yo? Yo no tengo ni nivel…
-Pero bueno, pero usted podrá aprender inglés… mire…
Y entonces empieza a hablar el profesor en inglés y ustedes miran con boca abierta y finalmente el profesor dice:
-¿A que has entendido algo?
Y nosotros decimos, probablemente:
-Pues no.
-Estupendo. Ese es el punto de partida ideal para aprender inglés. Mañana a las siete tengo una hora libre para que empecemos…
¡Huy! ¡Qué guayyyy! Él también, el profe, cree que somos capaces, y no hemos dicho nada. ¿Por qué?

Porque al no saber nada, “tábula rasa”, sobre ella puedes… puedes esculpir cualquier cosa. Ahora, si crees que sabes algo… pues sabes indinglish, espanglish, undisglish… o sea, una cosa de origen desconocido. O sea, que quien mayor capacidad tiene para –en este caso- el idioma es aquél que desconoce por completo algo que le hubiera gustado conocer o saber:
-¡Ay!, a mí, el piano… el piano… cuando era pequeñito vi un reportaje de Arthur Rubinstein y dije: Yo, cuando sea mayor, quiero tocar el piano… Pero.. pero no, ni teclado he conseguido. Nada, nada.
Otro dirá:
-¡Oh!, el violín… ¡Oh!, el violín… ¡Oh!, el violín…
-¡Deja de quejarte! ¡Tú eres capaz de tocar el violín! Desde que existe, o desde que se creó por obra y gracia de Dios el señor Suzuki, ¡todo el mundo puede tocar violín! ¡Sí! (Suzuki es un método que creó un japonés, para tocar el violín).
¿Y qué me dicen de las maracas? ¿Es que no se puede tocar una maraca, un sonajero? Van a una tienda de prenatal, y compran un sonajero… y se entrenan con el sonajero.
¡Cuánto artista hay desperdiciado porque se han sentido incapaces “de”!
¡No se capen a destiempo!, de verdad.
Es, es, es la gran y maravillosa oportunidad de este “año de La Espera”: Esperar demostrándose que uno es capaz de modular su carácter, de ser una caricia, de saber recibirla y… y además, capaz de desarrollar aquello que nos gustaba, que nos atraía.
¡Cuántas, cuántas variables hay en la especie humana, a propósito de la sabiduría o el conocimiento! A cuál más INCREÍBLE, que podemos sumergirnos en ella y ver que somos capaces de, en una semana, conocer las características del boro y del bismuto mejor que nadie.
-¿Y eso para qué te vale?
-Para demostrarme que soy capaz de ser especialista en conocimiento del boro y del bismuto.
Seguramente, la mayoría de ustedes desconocerán las características del boro y del bismuto… pues mira, de repente, en una semana… cinco libros del boro, cuatro del bismuto y varias horas de Internet, y he salido de una faceta de mi ignorancia.

¿Quién conoce los hábitos de vida más habituales de los univalvos de los mares del sur? ¿No sabían ustedes que hay especialistas forofos en univalvos de los mares del sur? Pues sí, los hay. Y ustedes dirán: “¿Y eso para qué vale?”… Estúdienlo y lo verán… claro que vale, claro que vale.
Es decir, que somos… somos capaces de jugar al dominó, al mus, al tute, al poker, al billar. Y también somos capaces de diseñarnos un traje, de ornamentar una habitación… ¡De todo!
Y al decir “TODO”, es que nos sentimos en un Todo. Es que nos sentimos “enredados” –como dirían los cuánticos- en la totalidad de la Creación. Enredados en la Divina Creación. Entendiéndose aquí por “Divina”, todas las maravillas que, sin necesidad de credo, religión o creencia, podemos contemplar.
Capaces.
Moduladores de carácter.
Con CAPACIDAD de caricia.
Se nos abre la Creación para que el sentido orante de esta semana pueda tener ¡más! recursos –por esa apertura de la Creación- hacia esas tres facetas.
Una caricia, por favor.
Module su carácter.
Usted es capaz de todo, porque está en el Todo, porque es Todo.
No se conforme con menos.

Ámen.

sábado

Lema orante semanal

La Espera
4 de enero de 2010

Se suele decir, y se suele ejercitar, la actitud de “hacer”, ¡esperando! conseguir, esperando lograr, tal o cual objetivo...
Es una manera... Otra forma es: aguardar, y esperar a que te traigan, te den... o te toque, después de una larga cola...
Otros, prefieren esperar a que hagan los demás lo que uno tiene que hacer.
En otras ocasiones, se espera que los demás se den cuenta lo que “yo” necesito.
“¡Espero que esta vez, por fin, Dios se apiade de mí y me toque la lotería!...”
Es decir, hay innumerables formas de esperar.


Entramos..., ¡ya! estamos, en el año que tiene el lema de “La Espera”. Y, si hoy, la oración surge bajo ese mismo lema, nos quiere -de entrada- decir que, es un año de oración; un año orante.
Un año orante que no espera conseguir esto o aquello, sino que, simplemente, un año en el que se entra en otro nivel de relación, de referencia, de contacto...
Y, que no implica renunciar a otros niveles de... de referencia, o a otras... estancias. Si bien, implica -al entrar en un período orante- estar, constantemente, en referencia con la Creación.
Y, no como, probablemente, anteriormente podría ocurrir que, ocasionalmente, se referenciaba el ser a través de la oración. También, significa o implica que, las condiciones de la especie, el momento de la historia, las circunstancias que nos rodean, van a ser favorables para entrar en esa necesidad, en ese gusto, en esa complacencia hacia la oración.

Parece, en principio, difícil que se den esas condiciones, en un... en una civilización ansiosa, de “prisas”, de... “resultados”, de “ganancias”, de “agobios”... Pero, todo eso que nos agobia es una partícula -por establecer una proporción- con lo Divino.
Y, quizás, en consecuencia, nos sorprendamos el entrar en oración en circunstancias muy diversas... sin gran esfuerzo. Con lo cual, podremos, sin duda, conmovernos, porque hay como una presencia más cercana de la Fuerza.
¡Dios es grande!

“La Espera”, como forma de oración, tiene algunas características que nos van a orientar acerca de cómo encarnar orantemente este... este año que... que inicia su andadura, según el contaje de la Era cristiana.
Es una espera de un... intenso hacer personal.
Es una espera de un profundo planteamiento vocacional, de un profundo pensar como servidor, y de un profundo descubrirse en lo que se ¡debe! hacer.
No es una espera de brazos cruzados.
Es una espera de un hacer, de un ejercitarse en lo que a cada cual le corresponde. Y, esto, implica contemplar cómo se realiza -además- el hacer de los demás.
Mientras ejercitamos nuestro deber, vocación y servicio..., CON-TEM-PLAMOS lo que transcurre a nuestro alrededor.
Es una espera QUE NO INTERVIENE en lo que contempla.
Que deja transcurrir, y en base a ello, se fortalece en su confianza hacia todo lo que le rodea.
Es un contemplar confiado y, en base a ello, descubridor y sorprendido. Porque podemos ver el acontecer según transcurre, con la Fuerza que le anima…

Una espera sin demanda, ni personal, y menos aún ajena.
Una espera que aprende de lo que observa.
Una espera que se da cuenta de lo que de nosotros se emana; se da cuenta de lo que de nosotros sale hacia el exterior.
Una espera que, en su confianza, descubre cómo llega lo necesario y cómo ocurre lo oportuno.
Una espera que no obliga, no empuja…, no se cuela.
Una espera sin atajos, es decir, sin buscar caminos más cortos.
Porque es la espera de la ¡PERMANENCIA! Tomar consciencia de que permanecemos, de que estamos, de que están, de que está.
Una espera gestadora de humores.
Una espera de sutiles fragancias de amores.
¡Una espera sin prisa! ¡Aleluya!
Una espera que no agoniza.
Una espera que, por ser de sentido orante, es la espera que, desde su grandeza, tiene la Creación hacia todo lo creado.
Una espera expansiva en base a la identidad de cada ser.
Una espera comprensiva.
Una espera que, con todo ello, se hace respetuosa del hacer de cada cual, porque está cada ser pendiente de su hacer.
Una espera flexible, sin exigencias, sin imposiciones, sin ¡reclamos!

Sin duda, la espera orante es muy diferente a las otras formas de “esperas”.
Es una espera de gra-ti-tud, por reconocer cada ser su valor, su implicación en la Creación.
Una espera que, por ser orante, sabe que, ocurra lo que ocurra, es lo que mejor debe de ocurrir.
Es una espera que desafía nuestra imposición razonable, lógica y científica, tecnológica e impositiva.
Es una espera de confianza plena.
Es una espera en la que no se puede ¡defraudar!
Es una espera en la que, con los talentos, con los valores que cada uno tiene, no puede defraudar a los que nos contemplan, a los que nos miran.
Y saber… y saber que es el momento propicio para ello; y saber que vamos a contar con la Fuerza, como aliada para ello, nos sitúa en una actitud ¡alegre!
No defraudaré en mi espera. Más bien, por el contrario, brillaré con la herencia que el cielo me ha dado.
Y estando en la permanencia que me corresponde, seré referencia para otros. Y otros serán referencia para mí.
Seré nutriente y nutrido; seré amante y amado… en un ¡presente convencido!

Al ser la referencia orante del lema de un transcurrir, ninguna acción humana me debe de trasgredir, herir o dañar. Porque el divino es mi referencia y mi escudo. Es mi guía, mi eternidad…; es el pan de cada día; es el agua de cada sed. Cualquier otro humano que interfiera, se verá de frente con Dios.
Así podría expresarse el sentir orante, desde lo ¡íntimo! Como la oración de la oración.
Mi espera permanente es el salvoconducto de una continua trasferencia de mí ser hacia Dios.
La ofensa no me hiere; la crítica no me daña; la envidia no me ofusca… mientras permanezca en mí realización. Así sé que no hay error, ni fracaso.
Es el tiempo y la opción de recogernos, cada ser, en nuestra verdadera ¡misión! Y en base a ello, conectarnos, contactarnos en una dimensión del TODO; una conexión sin roces…, fluída…; con la base de una sinceridad y un compromiso en la palabra, permanente.
La oración de la Espera es como si recibiéramos, si estuviéramos a la antesala de una visita… de Dios.
La Piedad y la bendición se derraman sobre la oración de la Espera.


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Lema orante semanal

Permitir. Pedir. Preguntar
28 de diciembre de 2009


Permitir, es una circunstancia de encrucijada, de equilibrio, de no muy fácil catalogación. Yo permito, tú... permites, él permite... ¿El qué?... Nosotros permitimos, vosotros permitís y ellos permiten.
Y... y, ¿y si no se permite? ¡Oh!, puede ser el concepto, ¡terrible...! ¡No permitido! ¡Y no permiten que...!
Situaciones permisivas... no permisivas....
¿Hasta dónde hay que permitir?
Hoy por ejemplo, la muy católica Irlanda se conmueve en sus cimientos, no ya por el escándalo de los podófilos sacerdotes denunciados después de más de cuarenta años; sino porque uno de los que les tocó -como era de suponer- es Gerry Adams, el famoso dirigente de Sinn Fein -bueno, para los que estén un poco en política o no-, los que consiguieron, en alguna medida, que se acabar el “IRA” en Irlanda. Pues, resulta que el padre de familia y el hermano, eran podófilos que “podofiliaban” con toda la familia. Y ahora, hoy... hoy, Irlanda está que ¡trina!, que ¡truena!
¿Cómo permitió...? Y, a estas horas va a decir el señor Gerry Adams que, también él permitió que su padre, su hermano, se dedicaran al tráfico de influencias sexuales familiares.... Vamos a llamarles así que es mejor.
Por supuesto, uno de ellos dirigía agrupaciones de niños para campamentos y cosas de éstas.
Y... y, ante eso, o ante cualquier cosa... Bueno, y eso, ¿por qué se permitió? El miedo... ¡BUAAAAAAA EL MIEDO!... Ese jodido estigma que todas las religiones se han encargado de introducir en el alma de los seres humanos: ¡miedo a Dios! Y que luego se ha trasladado en miedo a cualquiera que tuviera ascendencia y autoridad sobre nosotros.
Y se permitía... y se permite... y se permitirá.... Y, ¡ay, ay, ay de ti como digas que no estás dispuesto a permitir dormir con el novio de tu novia...! Dirán:
-¡Pero qué xenófobo eres!... ¡Qué racista! ¡Qué estrecho de miras!...
-Si es que no cabemos en la cama los tres... No era por otra cosa...
Es lo que se dice, se suele decir en el argot popular español: “Comulgar con ruedas de molino”. Los que tengan referencia de lo que es “comulgar” -aunque sea en el siglo pasado-, pues, sabrán que es una estructura de pan ácimo, fino. En cambio, aunque no sepan lo que es una rueda de molino, pues, imagínense una rueda enorme de piedra que, obviamente, es más grande que la boca. Y, tragarse eso, ¿verdad?... eso es comulgar con ruedas de molino.... Porque a veces se dice el dicho y uno no depara en las palabras. “Comulgar”... Te ves ahí en el altar mayor; una grúa bajando la rueda; tú con la boca abierta; el cura empujando la rueda de molino... Sangre por todos los lados...
-Pero, eh, ya... ¡hala! Ya está... Eso, por no permitir.
-Vale...
Estamos, sin duda, en una época -genéricamente hablando- de permisividad, que no es ni más ni menos que la expresión de la soberbia y la egolatría personal, del individualismo y del materialismo. No, no hay que darle mucha vuelta -incluso hay personas que dicen las mismas palabras, o sea que debe de ser verdad-.
Y, ocurre, y ocurre claro, que, en la medida en que la permisividad se acrecienta, por la egolatría y la soberbia personal del individualismo materialista.... Y no estamos citando a Fidel Castro ni a Hugo Rafael Chávez Frías ni nada; no, no nos hacen caso... Para darse cuenta que el materialismo ególatras es uno de los daños más grandes que ha sido capaz de desarrollar la humanidad, no hay que ser ni socialista ni marxista, ni “nada paísta”... ¿eh? No. Hombre, como mínimo, naturalista, como Darwin, ¿no? Sí eso sí, para darse cuenta de algo, ¿no?....
Y ocurre que, en ese plano de permisividad, pues, todo -genéricamente hablando- vale. Entonces, aquellas mmm... viejas referencias de: los principios, las creencias, las convicciones, los pactos, las comuniones, las avenencias, la palabra...
-¿La palabra.... la palabra, qué es eso?
-Sí, “darse la palabra”.
-¡Ahhhh! Sí, pero eso es antiquísimo. Eso ya no se usa, claro.
Todo eso que uno no podía permitirse transgredir... Incluso existía la moral, la ética. Ahora, hay costumbres populares, ¿verdad?, que conviene no olvidar, ¿verdad?, porque son económicamente rentables y... y ya.
-O sea, que ¿todo eso ya no....?
-Hablando en genérico, no. Y, sobre todo, de las potestades más influyentes. Es decir, sobre todo en las fuerzas o poderes más definidos.
Miren ustedes, hay una cosa muy... son ejemplos que hay que coger de la vida cotidiana, diaria. Y como saben ustedes, hay una compañía que se llamaba Air Comet -¡qué bonito nombre, ¿eh? Oye, como el cometa... que se va pero, no se sabe cuándo va a volver-, pues, de repente que dice que no, ¡que no! Que un juez ha dicho esto: que Tongo le dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé, Bernabé le pegó a Buchiranga, le echó a Burundanga, le hincan los pies... Y entonces, 4000 por allí, 5000 por aquí, 7000 por allá... pasajeros, ahí colgados en el aeropuerto, ¿verdad? Y bueno, el dueño, es presidente o director de la patronal española... El dueño sigue siendo dueño, y sigue en su casa... Me parece que ha cenado angulas este día, hoy, ¿o ayer fue? Y... bueno, esas miles de personas están allí, tiradas en el aeropuerto: un día, dos, tres, cuatro cinco, ¡seis, siete, ocho! Creo que van por el nueve. O, hoy es nueve.... Algunos han salido por la ¡BENEVOLENCIA Y LA CARIDAD DEL MINISTERIO DE FOMENTO ESPAÑOL!... que ha tenido a bien fletar algunos aviones... para que la chusma extranjera, y sudaca pueda ir a pasar... -bueno, pues, ya no-.... pero, puedan llegar a la Navidad. Eso sí; pero que conste que los lleva pero no los va a traer. Mmmm, ¡qué interesante...!
-Bueno, pero, ¿ya se ha llevado a todos y ha traído a todos, por lo menos?
-¡Nooooo, no, no, no, no, no, no, no! Aquí en Madrid quedan unos 1200, 1300....
Tampoco es para tanto... ¿Verdad? Pero, hay que permitir que el sinvergüenza, el ladrón, el gobierno -sobre todo-, pues... pues, pues, juegue con las personas, con sus ahorros de años, con sus sentimientos, con sus emociones... Y, ¿por qué no? ¿El estado no es legítimamente acreditado para ejercer la violencia...? Eso se entiende por estado. Entonces, ¿por qué no vamos en Navidad -estas fiestas tan divertidas- a abusar un poco de los emigrantes?
¡Ah!, no... Entonces, aparecen... aparecen... aparecen, ¡ay!, a manera de... a manera de.... ¡a manera de misioneros aéreos!, “AIBERIA” y Air Europa -como ven es una oración muy al día- “AIBERIA” y Air Europa, generósicamente... generósicamente... ¿eh?, en plan beatífico, les ofrece a los que se quedan para irse, o a los que están allá, pa’ venirse... que, por 500 o 600€ más tasas, lo hacen....
Como ustedes -que todos podemos suponer- ese tipo de pasajeros no DISPONE, ¿verdad?, de esas posibilidades. Sino ya se habría ido antes, ya mucho tiempo, en otro medio y en otra compañía.
¡AY...! ¡Pero ahí no acaba la permisividad...!
¡Ave María purísima sin pecado concebida! ¿Cuánto tiempo hace que no te confiesas?... ¿Cuántas veces lo has hecho?... No, perdón, me he equivocado. Eso.... eso era de la antigüedad, de Gerry Adams...
Eh... ejem... Sí, ¿diga?
¡Ah, sí!, pero ahí no acaba. Una vez, una vez que el colonialista-imperialista gobierno español a través de sus “líneas” ofrece una oferta, ¡INIGUALABLE! ¡INSUPERABLE! -Que parece ser que nadie ha sacado ningún billete, claro, porque no tiene... Pero, por si acaso, el capitalismo pica, ¿no? Con un convenio.... ¡Esto, gracias a un convenio con el gobierno! Si es que... esta España lleva la sangre misionera, ¡de verdad....! ¡Hipócritas! Nada. La sangre misionera y colonial... Y es que... ¡qué bonito, qué bonito ¿eh?, los barrios coloniales luego! ¡Qué bonito! ¡Qué bonito!....
¡Pero, ahí no acaba la cosa! ¡No, no, no, no, no, no! ¡Para ver, para ver, para ver eso de la permisividad! Entonces, como han visto que no ha picado el anzuelo el pececillo, porque es que no tiene ya boca, ¿verdad? Porque con un sándwich que le han dao’, tirao’ envuelto, al día -¿verdad?-... no hay suficiente... Pues, ahora resulta que el gobierno español en comunicación, en comunión con el gobierno peruano, el gobierno ecuatoriano, el gobierno argentino.... y el gobierno.... cualquier sudamericano más, han acordado que los pasajeros se dirijan por escrito a las embajadas, para solicitar una ayuda y un bono. Y que, dependiendo de su historia personal, así la embajada, les trasladará a su país.
¡Esto debe ser para agosto del año que viene, me imagino!, más o menos, mmm. ¡Fíjense ustedes! Y... y... bueno.... ¿y el responsable? Y los responsables... y quién... No, aquí no pasa nada, no hombre, no. Son pequeños problemas del aeropuerto. No, no tienen importancia.
Y ahí ven a ustedes a los mil y pico haciendo cartas para la embajada de su país. ¡Su país estudiará el caso...! Mientras tanto ellos siguen amarrados a sus maletas y a la cola, para ver si les dan un boarding pass. ¡Qué bonito suena en inglés!, ¿eh? My boarding pass... Eso es tarjeta de embarque... je. Aunque no es necesario hacer esa aclaración porque aquí todos saben inglés.
Entonces, está permitido que... Fíjense que no ha habido ni sangre... Ha habido mucho sudor y ha habido muchas lágrimas pero, no ha habido ningún muerto, ¿no? Pero preguntábamos así, orantemente: ¿Está permitido el maltrato social, legal y autorizado legalmente, de las personas, de unas instituciones sobre otras?... ¿Es lícito? ¿Es correcto? ¿Es cariñoso? ¿ES CRISTIANO? Ahora que estamos en Navidad, estas entrañables fiestas... que a todos nos emocionan. ¿Es... está bien permitir?
Uno, en su idiotez mental -porque ya a veces se siente con una idiotez mental transitoria, o quién sabe si permanente-, se le ocurre: ¿Y por qué no trasladaron a todos los pasajeros, a todas las gentes, dejaron de vender billetes y bueno, pues, se disuelve la compañía, porque no tienen recursos...? ¿Por qué no? ¿Eso es una tontería o...? ¡No, no, no, no, no, no, no, no, eso no se puede hacer así! No, no, mire usted.... Mire usted, eso, un juez dicta.... y una vez que el juez dicta -un juez inglés- dicta, y un gobierno acepta -español-, y un pasajero se jode... Es así de simple, ¿entiende usted?... Mal pensao’.
-Ahhhh, es verdad. No sabía, perdone, no sabía que funcionaba así...
-Sí, de un día para otro... ¿Usted cree que vamos a estar ahora pendientes de... de lo que le va a pasar a los pasajeros.... De si se cae del avión, si se resbala, si embarca, si salen ese día, si no. ¡No, por favor! ¡ESTAMOS EN UN DEMOCRACIA!... ¡Donde se debe de permitir -para eso es una democracia- que unos hagan el mayor daño posible a otros pero, LEGALMENTE!
-¡Ahhha, qué cosa! Pero legalmente, claro... Claro, es diferente, ¿no?...
-¡Sí, hombre... totalmente!, porque así se ve a quién se le permite una cosa, y a quién se le permite otra cosa.
Bueno, y creo que todos sabrán el incidente del Vaticano -que ha sido una carambola espectacular-. Miren: una señora -que era la misma del año pasado; vestía de la misma forma... ¡joe, los servicios de seguridad, es que son...! Son de divertidos, ¿verdad?- ha saltado la valla, se ha abalanzado sobre el Papa, y se le ha fracturado la cadera a otro Cardenal... Eso sólo pasa en el Vaticano... De verdad... Ahí está, claro, el Espíritu Santo... Ella... debe de ser la “espírita”... el Padre, debe de ser el Papa. Y el hijo, el que se fracturó la cadera, que en el tumulto se cayó, el hombre, ehhh... un... uno que puede ser Papa... o sea, un Cardenal... se cayó y se la partió la cabeza del fémur. ¡Qué carambola!, ¿no?... La misma mujer, vestida de la misma forma y... y... claro, han dicho que está loca... Sí, claro, qué van a decir... Y que no, ella sólo quería abrazar al Papa. Pero, lo abrazó con tanto ímpetu, con tanto tal..., que se cayó el Papa y se le fracturó la cadera a otro.... ¿Verdad? Parece que hay que reírse pero... no, pero.... ¡Ay, dios mío qué vulgar!
La... la permisividad creo que, en consecuencia, cualquiera la puede encontrar en su entorno, en su hacer diario. Y, no es idea de este momento orante, decir: ¡No permitan!.... ¡No permita....!, ¿no? O, como otras veces dicen: ¡permisividad cero!... Depende de para qué, ¿no? Pero, el resto, permisividad total. No. Realmente, no se trata de estar en un bando o en otro. Pero, sí... pero sí, bajo el signo de seres de universo, que habitan en un universo de cuerdas o sin cuerdas; con conexiones o sin conexiones... cada uno tendrá sus... sus amplificaciones de consciencia, ¿verdad?
Sí, darnos cuenta de hasta dónde podemos permitir determinada situación o determinado pensamiento, en razón a... el RESPETO A EL OTRO, el CUIDADO DEL OTRO, OTROS... ¿Hasta qué punto puedo, se me permite... si eso. Si va a resultar que mi felicidad -como genéricamente ocurre- depende del dolor y del sufrimiento de otros... ¿Cómo puede ser eso? Si para ser feliz he de engañar, matar, secuestrar, violar, aprovecharme, traicionar, mentir... ¿Qué.... qué.... qué clase de felicidad es la resultante?...
Permítanse -quizás es un buen tiempo esta semana-, permítanse la posibilidad de.... de... de hacerse la pregunta: Bueno, ¿esto...? ¿Debo de permitir...?
¿Cuál es mi nivel de permisividad? ¿Y en qué medida esa permisividad es: comodidad, abandono, aprovechamiento...? E insisto, no se trata de no ser permisivo, y tampoco de ser absolutamente permisivo. Se trata de buscar esa.... esa encrucijada en la que... nuestras acciones, nuestra actitud y nuestro comportamiento, conlleven... conlleven... sintonía a otros. Conlleven modulación a otros. Conlleven... alegría. Conlleven bienestar, conlleven apoyo. Conlleven solidaridad. Conlleven ayuda...
Es un buen momento.
En el nombre de la Creación.
En el nombre de... lo Misterioso, lo Divino... permitamos u... una valoración de permisividad de nuestras posiciones.
Ehhh.... “Pedir”, siempre -en ese ánimo ególatra, soberbio, personalista, materialista- no es grato. No, no, no, no... al revés, bajo ese dominio de egocentrismo pues, te gusta que te pidan. “Pídeme...” -como los cuentos-... Pídeme lo que quieras y te lo concederé.
Le dijo un hombre a una lámpara maravillosa... un hombre, sediento de sed... Y salió el genio y:
-Pídeme un deseo y te lo concederé... y dijo el hombre:
-¡Quiero ser inteligente!... ¡El más inteligente!
-Piénsalo bien, es solamente un deseo.
-¡Sí, sí, quiero ser inteligente...!
-Concedido, pero tendrás la regla todos los meses....
Hasta los genios nos la juegan, ¿eh?... Parece que el genio era un poco feminista o... o no... porque si es un genio... El chiste ya sé que es antiguo y malo... pero, no lo íbamos a hacer al revés.
Pero eso por aquello de pedir, ¿no?; porque ya se dijo en el cristianismo antiguo que: “Pedir y se os dará”... ehhh... Y, bueno, mmm, sí, hombre, por supuesto, se sigue pidiendo. Pero, a veces se pide y... Ahora hay un barco -bueno un barco...- varios barcos con ayuda humanitaria para la franja de Gaza, y como no los han dejado entrar por Egipto, y tampoco los han dejado entrar por el bloqueo que tienen en Israel, por el mar, en Gaza; tampoco les han dejado entrar por Cisjordania, que están los de... los otros palestinos.
-Entonces, ¿qué vamos a hacer con todo ese cargamento?
-Pues, se echará a perder...
O sea, alguien pidió para... y no llegó. O sea, se da la paradoja, en nuestro sistema del siglo XXI que, a veces se pide, ¿verdad?, pero... pero... Y se da.... Pero, pero en el camino, ¿verdad?, o... o... o se secuestra o.... o... o el camino es ¡tan tortuoso!, que tarda más de cuarenta años -como el pueblo judío- en llegar a Tierra Prometida. Claro, en cuarenta años la tierra se estropeó... Cuando llegaron aquello era un erial... igual que ahora.
¿Saben cuál es el país que más dinero da en ayudas por “pedidos”? Los Estados Unidos de Norteamérica. Sí señor... Pero, con demasía, ¿eh? Los demás, también dan... Me estoy refiriendo, dar a países pobres, a países necesitados, ayudas... ¿Cuánto llega de lo que se da?... Mmmmmm..... mmmmmm.... mmmm... Puede ser esto una hiena o un lobo herido.... no se sabe. Menos mal que todo esto está garantizado por la permisividad de las democracias... Y... Pinto pinto gorgorito. Saca la mano me das veinticinco. ¿En qué lugar?: en Portugal. ¿En qué calleja?: La moraleja. Suelta la mano que ahí bien la vieja.... y, no, no sabe, no sabe... no sabe, finalmente, ¿dónde, dónde, dónde...? ¿Dónde está la piedra, dónde?.... Aquí, aquí, aquí, aquí... No, no sabe... No sabe, no sabe... Pero, pero, ¿por qué? Y dice: Pero ya ve.... ya ve usted... ¿Por qué?, ¿por qué...? ¿Ah, ahh...?
Permítanme una anécdota, que parece que no tiene nada que ver con esto pero, cuando uno lo vive en directo, vale mejor. ¿Verdad?
Estábamos en un lugar recóndito del Perú, República del Perú -una zona del planeta, sin duda, extraordinaria, mágica; por todo-, y he... he... hete aquí que, después de.... de... de, de.... de hacer lo que... se hace habitualmente, es decir, ver enfermos, ver enfermos, enseñarle a no sé quién.... Es decir, las juergas esas que dicen que se corre uno. “¡Vaya juergas que se corre...!” No sé a qué llamarán juerga, pero, en fin... El caso es que vemos las instalaciones del lugar, y llegamos al almacén de comidas ¡y había cientos y cientos –no, no quiero decir miles, porque después me llaman exagerado-, cientos de latas enormes! Y, y de esto que la curiosidad entre tanta lata, y cojo una lata, ¿verdad?, la lata, y... beans, o sea “judías”, ¿no?, con chorizo, con tal y cual y cual: una ración para un soldado para ¡una semana! Coño, qué hace aquí una lata.... Ejército norteamericano.... ¡Qué hace aquí una lata... de alubias!... Y entonces, inocentemente, pregunté -ahora iremos con las preguntas-.
-Oiga, ¿y... y estas latas?
-¡Ahhhh...! ¿Ha visto cuántas tenemos?
-Sí, sí.... sí.... ¿Y.... y... y.... qué, qué... qué?
-Pues, bueno, éste era un barco que.... -como la canción: que marcha a la deriva y se va, se va, se va la novia mía.... No-. Era un barco que iba a la guerra del Golfo. Échenle ustedes, ¿eh? De esto hace un tiempito, ¿eh?... ¡A la guerra del Golfo! ¡Para llevarles judías a los soldados norteamericanos! Y hete aquí que la guerra se acabó antes. Y entonces dijeron: ¿Qué hacemos con las judías?... Un barco lleno de judías. ¡Pfff... Jo! Pues, claro, judías potentes, ¿no? Potentes. Una semana pa’ un soldado de elite, o sea que... judías, vamos.... Pues no sabemos.... Nadie quería las judías. Nadie. Hasta que, parece ser que, un embajador peruano:
-¡Pues, yo quiero las judías!
-Pues si pagas tú el porte, te llevas las judías.
Pues hete aquí que buscaron los peruanos un barco para traer las judías. Llevaron el barco de las judías... -de verdad que esto parece...-. Y entonces, una vez en la aduana, dijeron:
-A ver, este barco, ¿de dónde viene?
-Esto viene del Golfo.
-¿De la guerra?... Aquí no queremos cosas contaminadas.
-No, no, no, no, si es comida para los solados americanos.
Después de varios meses de tira y afloja, y gracias a la intervención del arzobispado, se distribuyó en diferentes diócesis “parte” de las judías que nosotros vimos en carne propia. El resto siguió en los contenedores de los... de los muelles. Fíjense.
Sin duda, con esas judías se podría haber alimentado Nigeria durante una semana -psss... por poner un ejemplo, ¿no?-, o Sierra Leona -aunque sean leones, pero a los leones las judías no le gustan mucho. A poco que coman, pues, están alimentaos’, ¿no?-.
Cientos de miles de millones de toneladas se pudren diariamente en los espacios de tránsito sin que los necesitados, que pidieron, o lo que pidieron para ellos, sean capaces de llevarlos a su destino. Esto, en el mejor de los casos, porque en el peor de los casos, cientos de miles de millones de toneladas son traficadas por intermediarios que las venden en comercios legalmente establecidos.
Es decir que, el planeta, sí pide. Las comunidades, sí piden. Y.... y, sí, les dan. Pero... no llega. O, llega con esos impuestos especiales. La... la... la consecuencia más o menos, va haciendo que, que cada vez se pide con menos... garantías, con menos posibilidades, y cada vez, obviamente, se da menos... Salvo, salvo -obviamente- como ustedes acaban de ver: ¿Quién supo pedir bien en esta crisis?... ¡Los bancos...! ¡Los pobres bancos...! Oremos por ellos... Y les dieron ¡lo que quisieron...!: miles de cientos de miles de millones -ahora sí que no exagero, ¿eh?, me he quedado corto, porque seguro que es más-, y les dieron y les dieron, y les dieron, y se lo gastaron y se lo gastaron y ya.... Y dicen que necesitan más. Que el año que viene, no creas tú, hemos salido de la crisis pero, depende... Depende, ¿de quién?... Increíble, ¿no? Un banco pidiendo. Cuando lo habitual es que los “curritos” -que somos los que no somos banqueros... “Currito”: dícese de persona, genéricamente hablando, que no... vamos, que ni pincha ni corta. Por eso les llaman “cu-rritos”. ¡Je!, es que claro, como aquí hay mucha persona extranjera, hay que explicárselo a la gente-... Entonces el currito no.... nada, pues, simples curritos. Como mucho pedimos al banco una hipoteca, un préstamo. Y es la única forma, según nos dice, de generar empresa, generar empleo: pedir, pedir, pedir... ¡Venid, venid, venid al 50%, venid! ¡Venid cachorros míos, curritos del alma, que os vamos a extraer hasta la médula de los huesos a través del estado, para que el estado nos preste a nosotros que somos pobres...!
Hay que rezar también por un reciente dirigente del banco Bilbao Vizcaya que ha pedido una jubilación anticipada y le han dado la módica suma de 8 millones y medio de euros. ¡Que los disfrute en paz...! Y, y un pinche sueldo de 50.000 €, al mes, ¡pobrecito!... ¡pobrecito! Si es que... que no es justo. ¡Los curritos tendríamos que tener más conciencia, y apretarnos más el cinturón hasta partirnos por la mitad!
PLOP... Eso es que ya se ha partido.
Pero, pero, ya entre curritos... entre curritos, ehh... o churumbeles, si prefieren. También hay muchas denominaciones, ehhh... no está mal pedir. No es... una degradación. No está mal pedir que te enseñen cómo funciona un IPHONE, por ejemplo. No te avergüences, ¡no lo intentes tú solo que vas a morir!... ¡Pide ayuda... a otro currito que parece más espabilado! Pero, por qué te va a dar vergüenza pedir, si tú necesitas, ¿ah?, y sabes e intuyes que ese “otro” te puede ayudar... ¿Por qué vas a partir de la base de que no, de que no, de que no...? Por qué no pides ayuda cuando tú sabes que puede acontecer alguna dificultad, algún accidente o algo. ¿Por qué?, si sabemos que eres Súperman pero, no podemos decirlo...
Entonces, todos somos Clark Kent pero, como no podemos decirlo, tenemos que pedir ayuda a otros como si no supiéramos. Claro, cuando no hay nadie, ¡CHA CHAN... CHA CHAN!, sacamos la.... aggg... y shan... shannn.... la capa y sheeee.... Pero, pero, pero después cuando ya gente se despierta, noooo, Clark Kent: gafitas, carita de miope y... ¡Ah sí!, ¿te ayudo?... ¿Me ayudas...? Oye, ¿me podrías dar esto...? ¡Hombre...!, curritos fieles... Aunque todos sabemos que, cada uno somos Superman o... la Mujer Araña... Sí, porque parece que Superman, parece que es más masculino, ¿no?. Aunque en el planeta ese no sabemos si había machos y hembras. Y la “menonita” esa... no sabemos, ¿no? Entonces, por eso mejor poner las mujeres como arañas y los hombres como supermanes. Todos los sabemos pero no podemos decirlo. Tú ves una mujer así que te va camelando, que te va camelando, y tú ves que... esto es la Mujer Araña... De verdad que es la mujer araña. Pero, la mujer no tiene que mostrarse así, claramente, crenado la tela alrededor de... ¿eh?, para hacer los huevos... No. No, no, no, no. Tiene que mostrarse como indiferente. Ir con una amiga fea... Acercarse; decir: “Oye que hay que ver que... qué te pasa que, que hace tiempo que no te veo... Ozú”. Y tal, ¿no? O sea, muy que no se note que es la Mujer Araña. No puede decir: SOY LA MUJER ARAÑA Y VENGO A POR TI. Porque entonces, se descubre y eso no se puede descubrir... Aunque todos lo sabemos. Pero, en el convivir diario... Esto nos sirve para que, cuando vayamos a pedir, ¿verdad? Pues, aunque sabemos que nosotros podríamos tranquilamente dejar la bebida sin pedir ayuda, no obstante nos acercamos a alguien y decimos:
-Oye, Antonio.... Oye, María, ¿me podríais ayudar para dejar la bebida...? Es que bebo mucho.
-¿Cuánto de mucho?
-Me lo bebo todo. O sea... no, no doy cuartel. ¿Me podríais ayudar?
-Pues sí hombre, ¿cómo no te vamos a ayudar? Vale... Vale. Oye, ¿tú sabes que existe una cosa que se llama AGUA?
-¿Agua?...
-Sí.
-¿Y qué pasa con el agua?
-Bueno, vamos a hacer un pequeño cambio. Todo lo que te vas a beber, te los vas a beber en agua.
-Hombre, por favor, yo vengo a pediros ayuda, vengo a pediros ayuda, y parece una broma.
-No; es nuestro método. Cambia alcohol por agua. En todas las civilizaciones ha habido “change”. Una zona desértica hace tequila con agave, ¿verdad? Y a cambio le dan los otros agua. Unos se emborrachan y otro no.
-¿Se puede vivir tomando agua?
-Sssí. Sí, sí sí.
-¿De verdad?
-Sí hombre, sí; tú confía en nosotros, en Antonio y María que tenemos una experiencia enorme.
-¿Y vosotros, vosotros tomáis también agua?
-Sí, todos los días. Pa’comé, pa’desayunar, pa’cená... y entremedias también; la manchamos con café, con infusión, con pfff, no sé, con cualquier cosa que... que la adultere. Pero, vamos...
Disponemos de... innumerables recursos para ayudar. Y debemos de estar lo suficientemente amplios como ocurre con nuestro estar en el universo. ¿No recibimos acaso, sin pedirlo, la ayuda constante de las condiciones que permiten la vida?
¡Es que no queremos darnos cuenta!... de una buena lluvia en su momento; de un calor en su momento; de una primavera adecuada. Y todo eso parece tan... como si la hubiéramos creado nosotros. La Metro Golding Mayer creó la primavera. Twenty Century Fox creó el otoño, y... y la Ford creó el invierno.... y no sé, el Madison Square Garden creó la... ¿Qué me falta la primavera?, o la que falte... el estío... el estío.
No, no, no. Nos dan, nos dan y nos dan. Sin pedir, sin pedir, sin pedir. Y además, cuando pedimos, nos dan más. Tanto, a veces, que no podemos con ello. Así que también hay que tener cuidado con lo que se pide, no te vayan a dar... Y, como la Creación es tan generosa, te abrume.
Hay personas, sin duda que preguntan mucho o preguntan todo. Y hay una época en el desarrollo de... de... de el individuo en el que preguntas todo y, habitualmente, no te contestan nada... Lo cual es divertido porque, bueno... O te contestan cosas que, que luego como preguntabas:
-Mamá, ¿de dónde vienen los niños?
-De París... hijo de París...
Querían decir de parir pero, como Francia siempre ha sido tan fuerte, parir se convirtió en París, cuando ningún español había ido a París, y la máxima ambición de un español era ir a París... como la de un norteamericano. Europa era París, no existía otra cosa. Y aún hoy en día el glamur continúa, ¿eh?, por supuesto. Entonces, fíjense, ¿no?, y tú preguntando: ¿De dónde vienen los niños?... Y te quedabas con lo de París. Y la cigüeña pa’rriba y la cigüeña pa’bajo... ¡Uy la cantidad de viajes que hacía la cigüeña!... Igual que preguntabas otras cosas... y no te las contestaban porque no las sabían. Y te decían: Es que tú eres muy pequeño para saber esto. No tienes que saber esto.
Cuando un niño pregunta inocentemente: Papá, ¿por qué las pistolas matan? En vez de decirle: Porque las balas van muy deprisa -con lo cual le has dicho la verdad y... y ta-, pues, pues no, no se te ocurre... Porque el niño ha visto una película. Ha visto que uno ha hecho PUM PUM y el otro se ha caído y se ha quedado ¡muerto! Las armas, las balas, las pistolas, matan. Entonces, habrá que dar una explicación. Porque si las balas fueran despacio sería una maravilla. Todos podríamos llevar revolver; y al disparar, la bala saldría despacio, despacio y caería así, delante de nuestros pasos, ¿no? ¡Oh, qué... qué gozada! Con un poco de mermelada... ¿Te imaginas? ¡Ooh, qué bonito! ¡Qué bonito! Un Winchester disparando o un Kalashnikov de esos que son con ese nombre tan bonito, expulsando balas en mermelada... Confiture... Ehhh... ¡hala!
Ehhh... Preguntas. Y, y, y es cierto... es cierto, es cierto, sí es cierto, es cierto que llevamos grabados en nuestros genes, en nuestro genoma, en nuestras pieles, todo el saber, todos los misterios, secretos y... y... y más. Ahí está. Lo tenemos. Lo tenemos... Pero, pero, pero todavía no sabemos cómo... mmm... abrir la llave, y dónde está la cerradura para que, de inmediato -por ciencia infusa, que existe, que es eso que estamos diciendo ahora- podamos tener un.... una visión y una respuesta a preguntas. Y eso no hay que olvidarlo, sin duda. Porque, como herederos del cielo, como herencia de lo Divino, claro que no necesitamos preguntar nada. Está todo ahí. Pero, mientras hacemos los deberes con nuestro ser, con nuestro cuerpo, de... buscar nuestro equilibrio, nuestro desarrollo, nuestra cultura, el potencial de nuestra inteligencia, etc., etc., etc., tenemos que ir preguntando.
Pero, volvemos al punto anterior. Como hay soberbia, egolatría y preponderancia, nos da vergüenza preguntar... O incluso, cuando nos preguntan y, nos da vergüenza decir: Bueno, no sé... En vez de decir: Pues, sí, he oído algo de eso... Ya, ya, interesante, ¿verdad?... Y no tienes ni idea de qué te están... decir: Pues, no, no lo sé... Y, a veces, como nos ha pasado muy recientemente:
-Y usted, ¿qué opina de esto...? ¿Qué sabe de esto?...
Pones cara de Cleopatra y dices:
-Pues no, no tengo ni idea.
-¿No sabe usted lo que eso?
-Pues, pues, pues no.
-Pues, ¿de verdad que no lo sabe?
Y parece ser que todo el mundo está enterado, y yo me he enterado hoy. De verdad, ¿eh? Y que hay gentes aquí que lo practican y tal, y yo no tengo ni idea, ni idea. La interconexión, me parece que se llama, o la conexión... “Re-conexión”, eso la “re-conexión”. Y me han dicho que muchos tianianos lo practican... Y con eso no hace falta saber ni Qi Gong ni acupuntura ni nada de nada de nada. Ahora me explico yo por qué se estudia tan poco aquí... De verdad... Yo no me enteraba de nada, de nadita. Y claro, en vez de poner la cara interesante porque como tengo que saberlo todo, ¿no?... pues no, puse la cara de Cleopatra que me encanta, ¿verdad? Y.... y:
-Pues, no sé...
-Pero, ¿usted no sabe? ¡Hombre!, esto tiene que ver con la teoría del universo, cosas que usted ha dicho y tal, pero usted no ha entendido que esto es... esto es una cosa, vamos, chuli pali...
-Pues, no... Pues no, pues...
Pero, ya me han dado el libro. Voy a verlo; lo prometido: lo leeré. Ya me han hecho el primer tratamiento. Sí, porque yo rápidamente estas cosas hay que aprenderlas rápido, porque imagínate, te quedas en el Pleistoceno, con la cara de Cleopatra como anoche, ¿no? Pero ahora... no noto la “re-conexión”, pero vamos, voy... voy que te voy, ¿no? Y de verdad, con todo nuestro respeto hacia toda esa idea que todos los tianianos conocen y practican, ¿verdad? Pero que, nosotros, en nuestro aislamiento de rezos y rezos y rezos... psss, pues no nos enteramos. Claro, es que esto debe de ser como l de Superman y la Mujer Araña; secreto.
Bueno, todo lo que sea que nos pueda ayudar a desarrollarnos y alcanzar todos los recursos, que tenemos esperando a que den testimonio de nuestra procedencia, bienvenido sean.
Sí, buena semana para preguntar.
Buena semana para pedir, sin vergüenza.
Buena semana para evaluar lo permisivo y lo no permisivo. La permisividad.
En estos últimos bocetos que da este año de la desesperación...
Y con la espera gozosa que nos aguarda...
Bendito sea.


Amen
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Lema orante semanal

CONVICCIÓN, CONTROL, CONFIDENCIAL

21 de diciembre de 2009

Podría decirse que la CONVICCIÓN es aquel estado en el que todos los elementos que integran una situación, están ordenados, están consensuados, están en un mismo sentido.
Pareciera que en la convicción, el ser se hubiera vencido a sí mismo en torno a disquisiciones que no cuadraban, para alinearse en un mismo –o hacia una misma- dirección.
Si cada uno repasa sus convicciones, probablemente descubra que no son tantas como pudiera parecer en una primera ocasión. Y segundo, que son frágiles. En el sentido –la fragilidad- de que cuando tienen que ponerse a testimoniar, cuando tienen que mostrarse esas convicciones, tienen dificultades para hacerlo, pero del propio sujeto. Quizás mantiene su convicción muy en lo mental, pero a la hora de verbalizar, sentimentalizar o actuar, la convicción desaparece, no se muestra.


Este pequeño hecho, trastoca nuestras historias. Sí, porque en la medida en que la convicción de cada uno alcanza esa inestabilidad por la presión, por las dificultades, por las crisis, por lo que sea… la muestra que da el ser de sus convicciones, no se parece mucho a la real que tiene en su mente o en su imaginación, con lo cual –con lo cual- nos comportamos y nos interrelacionamos con comportamientos sin convicción, con expresiones sin convicción. Se crea así una interrelación francamente virtual, a la que difícilmente se puede uno referenciar, porque se bambolea continuamente la convicción de cada ser.
-Pero, ¿tú no tenías convicciones religiosas?
-Bueno… sí, pero… no.
-Sí, pero no.

Por otra parte, la convicción es esa posición que el ser adquiere, que le da su unicidad, a la vez le sitúa en la totalidad, le hace único. Le diferencia de su entorno. Y, a la vez, en la “buena” convicción –permitamos ese apéndice-, respeta, por su autopresencia, la presencia de los demás: No obliga, no impone, no maneja, no manda… expone.
Cuando la convicción alcanza esa posición, entonces sí estamos en la vereda de la verdad. Solamente en la vereda. Pero ya estamos en esa situación en la que no hay temor a la fragilidad, no hay preocupación por crisis, no hay miedos por lo que se es y por lo que se dice y por lo que se hace. En cuyo aspecto, podemos sentirnos con un cierto aire de liberación.
Puede ser un buen momento –el trascurrir de esta semana- para vivenciar, para entrar en la visión personal y en la percepción de los otros, de cuales convicciones son las que… o en las que estamos, realmente, actuando; con las que realmente operamos con nuestro entorno. Si son las que nos definen como una individualidad, como un hecho insólito, o si las convicciones son más bien las que marca la cultura, el poder, el manejo, la manipulación, etc.

Quizás sea también –culminando la convicción- un momento adecuado para preguntarse y observarse acerca de la convicción en lo espiritual, en lo Creador, en lo Sagrado, en lo Divino… pónganle el nombre que quieran.
¿Cuál es el grado de convicción hacia esa relación? ¿Hacia esa referencia?
Y más aún ahora -con lo cual se ve que es el tiempo propicio- en el que, de una forma o de otra, se nos impone una convicción de religión. ¿Será el momento de dar una respuesta, un testimonio a esa imposición? ¿Se acepta como tal y, en consecuencia, se practica? ¿O, por el contrario, se analiza, se evalúa y se busca la personal posición ante eso?
Es claro que una cultura actual dominante nos impone sus ritos, sus llamadas “fiestas”, y otras “golosinas” más. Es tan evidente que, con tan sólo salir en cualquier calle y ver las luces… ya. Y detrás de cada bombillita, y detrás de cada adorno, viene todo lo demás: Consumo, traiciones –no tradiciones, traiciones-, obediencias sin sentido… En vez de una zanahoria delante del conejo para que corra a por ella, un trozo de turrón.

Es el carnaval religioso más parecido al carnaval pagano, lo que pasa es que con otros elementos.
Cabría preguntarse: ¿Tenemos realmente derecho a preguntarnos si estamos conviccionados con todo eso, y tenemos que recurrir a ello –incluso a las rebajas, claro, que es la parte culminante-, o no tenemos derecho? ¿O es una barbaridad replantear esa situación? ¿No somos dignos? ¿Estamos obligados por el yugo de Dios a volver a casa por Navidad? ¿Y si no tenemos casa? ¿Qué hacemos los que no tenemos ya padres ni madres? ¿A dónde coño vamos a ir? ¿Dónde nos vamos a comer el turrón?
A lo mejor, no tenemos derecho a preguntarnos. Y seguir pasivamente, que lo que se hace, se haga. Para que el comercio, la industria, etc., etc., siga su consumo humano.
Y si es así, pues no es difícil darse cuenta de que se está CONTROLADO.
-¿Controlado?
-Sí, controlado.
-Pues yo no noto nada.
-Claro, es que cuando te controlan, normalmente procuran que no lo notes… no notas al controlador detrás de la oreja mirándote, ¿verdad?
¿Por qué el estado se molesta en sacar una página entera para incitarnos a sacar el nuevo carnet de identidad? Por ejemplo.
-Porque tiene un microchip maravilloso que nos introduce en el mundo de la cibernética y en el internet, y a partir de él, podemos hacer miles de cosas…
-¿Qué cosas? ¿Qué miles de cosas?

Sin duda, si somos honestos –honestos, ¡eh!-, en el análisis del control, las novelas de ciencia ficción se han quedado, hoy, antiguas.
Lo que ocurre es que se van haciendo todos los procesos de forma que se muestran como un chupa chup. Entonces, como es dulce, se chupa. Y después de chupar la primera vez, pues chupas la segunda. Y te conviertes en un chupa-dor. Y no miras más, ¿no?, no te das cuenta de que te va a subir el azúcar, que te va a destrozar los dientes… no sé, las cosas que puede producir el chupa chup, o la coca-cola.
Que, por cierto, la oración lo permite: Una anécdota curiosa, ¿no? (Acento catalán) Como ustedes saben, sólo existe últimamente un club de futbol, que es algo más que un club, que es el “Barsa”. Antes sólo existía el Real Madrid, pero ahora… ahora… como los dioses: ahora existe uno, ahora existe otro. Y ya que hemos nombrado el chupa chup, le han preguntado, “diu”, al entrenador del Barça: “¿Qué hacéis para ganar tanto? Que lo habéis ganado todo. No ha habido nadie que haya ganado tanto ¡eh!” –Esto interesa incluso a los que no les importa para nada el deporte ¿eh?, atención. O sea, que no se descuiden-.
Dice: “Hemos introducido una serie de cambios, ché, significativos. Aparte del entrenamiento, hemos introducido unos cambios… Uno sobre todo ¡eh!, qué… vamos, que creemos que es el éxito” –dice Pep Guardiola, futuro presidente de Estados Unidos o algo…-
Pues sí, ché, ha dicho que se prohibió -y nadie del equipo toma- Coca-Cola. Fíjate tú. Porque antes, pues lo lógico ¿no?, que el jugador, el joven, pues… “¡No puedes tomar Coca-Cola, hombre!” ¿Será que Pep Guardiola sabe la fórmula? Pero nos ha llamado la atención ¡eh!, qué curioso, ¿no? ¿Será eso? Desde luego, debe de contribuir ¡eh!
Bien, el caso es que… en ningún cumpleaños de cualquier niño occidental faltará la Coke… light, sin light…, con light…. Bueno, da igual. Y eso, a lo mejor no es control ¿verdad?, pero es el refresco que más… no que más, sino que siempre, desde que existe, se ha vendido más en el mundo –he dicho “el mundo”-.
Sistemas de control creo que podemos encontrar… en nuestro entorno, permanentemente. Desde los más simples hasta los más complejos.
Y el sentido orante, el ser un orante en convicción… ¿nos hace –preguntamos- nos hace descubrir que nuestra referencia, nuestra relación, nuestra imbricación con lo Divino no es control? ¿Es posible que la actitud orante del ser… conlleve el darnos cuenta en qué medida nos controlan y en qué medida controlamos?

Porque el gran éxito del control, no es el control mismo; es desarrollar en el controlado, las ganas, el deseo y la dedicación de controlar… aunque sea al hámster que tiene en casa. Dice:
-Éste está bajo mi control. Si yo no le doy comida, se muere.
-Es verdad ¡eh!, qué poderoso eres ¿eh?
Podría decirse: “El hombre está controlado, ¿Quién lo descontrolará? El descontrolador que lo descontrole, buen descontrolador será”.
Dejándose ser evanescente ante la Creación, nos damos cuenta de que todos los procesos creativos, imaginativos, idealistas, visuales, astronómicos… están plenos de “fuera de control”. Están en ese –que así lo denominan los científicos, los astrofísicos- en ese caos… pero que funciona, es. Y nosotros, empeñados en controlar desde el momento de la salida del sol –que, según el gobierno, saldrá a una hora o a otra-, por supuesto la productividad, la salud, la enfermedad… Y resulta que habitamos -¡habitamos!- en un Universo sin control.
Entonces, ¡porca miseria!, ¿de dónde hemos sacado esa manía de controlar TODO?
De la envidia.
Sí, se ha interpretado que ese descontrol es el control más controlador del mundo. Y ahí se fueron erigiendo dioses, religiones… y nos fueron controlando de una forma o de otra.
Y esa semilla Divina, -que hasta… hasta la frase la empleó Barak Obama Hussein en la cumbre de Copenhage- que lleva todo ser, se… se autoproclamó Dios. Y además de tener cada uno su visión particular de lo Divino, ¡ejerce! como divino. Entonces tiene que controlar el mundo, porque parte de la idea religiosa –falsa- de que existe un Dios poderoso y plenipotenciario y “sustantivario” e infinitamente y no sé qué… ¿verdad?, que controla todo. Que contó tus pelos antes de nacer, que tiene contadas tus respiraciones, y cuando te llegue la hora, te cogerá de los pelos –por eso se llama “la pelona”- y te llevará… y te llevará ¡vaya usted a saber dónde! Según unos, a un paraíso; según otros, a unas fiestas, unas bacanales; según otros… Todos lo tratan de poner bonito…

¿Y si nos llevan para leernos la cartilla? (Comienza con acento catalán) Diu, vaya sorpresa ¿eh? Tantos años siendo bueno, y resulta que cuando te llevan, te dicen que eres idiota, que si no te has dado cuenta lo bien que viven los malos, ¡hombre! ”Yo te mandé para que vivieras bien, no para que vivieras fatal.”
Podemos tener cualquier versión, sin duda… ¿o tampoco está permitido?
Sí, puede ser, puede ser, puede ser. Ahora que… estamos de… de fiesta. ¿Verdad? Puede ser, puede ser, puede ser que… que sea un buen momento, aprovechando la fiesta, para ver cómo nos controla el mazapán, nos controla el regalo de la empresa, nos controla la cena de compañeros… -fíjate si habrá días para cenar ¿eh?-, nos controlan los juguetes –millones, cientos, miles de millones-.
Puede ser un buen momento para darse cuenta de que, cuando estamos inmersos en lo orante y en lo Divino, no hay control; uno pierde el control. ¡No quiero control! No quiero controlar, ni que me controlen. Eso no significa que voy a arrasar, a destrozar… Nos han, también, metido en la cabeza que algo que no está controlado es algo peligroso, dañino.
¿Los amantes controlan sus besos?
¿El dolor por una enfermedad se controla...? ¿O… o se vive como….?
¿Se controla la partida… de seres cercanos que están en otras dimensiones?
¿Cómo se controla todo eso? ¿No hay suficientes elementos de descontrol como para darnos cuenta de que estamos en un universo sin control? ¡Es que no hace falta el control! No hace falta.
Y nos han educado sistemáticamente en que nos controlemos, una y otra vez. Y no hemos podido ni gritar, ni llorar ni saltar… porque siempre que se nos ocurría alguna cosa gratificante, estaba prohibido ¡coño!, no era el momento. “Hay que controlarse, hay que controlarse, hay que controlarse”. Y claro, a base de controlarte, te haces una persona controlada, controlado, controlador, y lo mejor que puedes hacer es dedicarte a los aviones, de controlador de esos, para evitar que se den un golpe.
La Creación, un proceso creativo no se puede controlar, no se debe controlar. Y cuando esa fuerza de convicción está vibrando en lo sutil, en lo expandido, no necesitamos ejercitar ningún acto de voluntad. Nos dejamos llevar por los sonidos, las fantasías, las palabras…

CONFIDENCIAL. Sí, hay… hay una parte. Quizás en la frase hay una parte que no sea la más adecuada… Hay un estado vibracional en nuestra ánima que es confidencial. Sí, que lo compartimos con muy pocas situaciones, personas, animales o cosas. Que no es exactamente un secreto. ¿Cómo describir, así, abiertamente, una experiencia que para nosotros ha sido conmovedora, y que tenía un halo diferente a lo humano? Difícil. Queda en lo confidente. Y de lo confidente, cultivamos esa semilla confidencial para, realmente, establecer confidencias entre unos y otros. Y recalar en lo más cristalino, en lo más claro, en lo más divino que cada ser haya experimentado, sentido o vivido.
¡Podemos ser confidentes unos con otros!, de la experiencia de sentirnos amados, cuidados, zarandeados, incomprendidos… Pero sabiendo que todo eso proviene de… de nuestra naturaleza, que expresamente es una muestra creadora. No importa bajo qué teoría.
Confidentes de lo más bondadoso que hayamos vivido.
Y, en la medida en que abrimos nuestro baúl de confidencias, y los demás participan en ello -y, obviamente, va a ser confidencial, no va a ser una conferencia-, en esa medida, nuestra opción de relacionarnos, de convivir –que cada vez se hace más difícil-, se abre al compartir, puesto que conozco confidencias tuyas, y tú, mías. Nuestra ánimas se han enrocado, como en el juego del ajedrez, sean cortas o largas. Nuestras almas enrocadas ya han dado un salto ¡divino! en nuestro estar, porque lo confidencial ha sido compartido, sin miedo, sin preocupación.
Que, ciertamente, se puede pensar, claro, en la convivencia actual eso puede salir mal… Sí, claro, puede salir fatal… Y das una confidencia y a los diez minutos lo sabe media Francia… Pongo Francia porque está relativamente cerca…
Sí, puede salir mal, claro que sí. Pero… ¿Y cuando sale bien? ¿Apostamos por la bondad, apostamos por lo bueno por conocer, o apostamos reiteradamente por la desconfianza, la retracción, las verdades a medias, o lo “más vale lo malo conocido”? ¿Vamos a seguir apostando por eso? O apostando –aún a costa del descalabro-, nos abrimos en esas confidencias.
Quizás también sea una semana confidencial.
Incluso esas pequeñas confidencias que, aunque desde nuestra inocencia creemos que la Creación no las sabe, compartirlas en el silencio orante.

Puede ser, ahora, momentos oportunos para nuestras convicciones, el análisis de los controles, y nuestras confidencias.
Quizás así, sintamos la liberación en lo Divino, más cerca; la intimidad hacia Él, más evidente; el sentido hacia Lo Eterno, más claro.
Y, de una manera conjuntada con otros, sentir el suave aroma del Todo, sin dejar de reafirmarse el Todo que es cada uno.

Ámen.