lunes

Lema Orante Semanal

 

ORIGINALIDAD, SENTIDO UNIVERSAL Y POSICIÓN TRASCENDENTE

20 de junio de 2022


 

Cierto es que, cada ser, se muestra como una originalidad irrepetible; con múltiples parecidos, con signos comunes…, pero cada ser tiene un ánimo, un sentir, un hacer… “peculiar”.

Ahora bien. Cierto es también que es fácil refugiarse en la “originalidad” que cada uno posee –y más que poseer, que es- y en base a ello dar una respuesta que obliga, que impone, que exige.

Es ahí donde la Llamada Orante nos incide hoy, para que seamos capaces de añadir, a esa “originalidad”… –que la Creación ha querido que sea así-, un sentido universal y una posición transcendente.

“Sentido universal” en el aspecto del estar, de sentirse miembro de una especie, de sentirse parte de una expresión de la vida, de amplificar nuestra originalidad hacia espacios… nuevos.

Lo original no es estático. Se interpreta habitualmente que “esto es así, y ya”; y “esta persona es así, y ya”. Bajo esa actitud nos hacemos deterministas. Pero esa no es la verdadera naturaleza. La verdadera naturaleza, en la originalidad, es la evolución, la amplificación, la innovación…

En definitiva, la Creatividad.

 

Por eso, el ampararse en que “yo soy así”, tiene su parte de cierto, pero su parte absolutamente incierta, y es el negarse a amplificar-creativizarse en el estar.

Eso, por una parte. Por otra parte, la Llamada Orante nos habla de la trascendencia. Sería la parte del ser, ya que el estar lo situamos en lo creativo, partiendo de la originalidad, de la excepcionalidad.

Ese “estar” se hace y tiene la vocación de trascender.

Sí. Nuestra transitoriedad por diferentes espacios… se da gracias a la trascendencia. Creamos en ella, o no, está ahí, porque es la que nos permite despertar… almarnos… admirarnos… asombrarnos.

 

 

Así que nuestra originalidad creativa se ‘con-funde’ –en el sentido de fundirse- con una actitud transcendente.

Habitualmente, esta palabra queda grande, holgada y… Pero hay un dicho, muy simple, que se dice –depende de quién, se dice con sentido, o por norma o por costumbre- que nos da un toque transcendente: cuando, al hacer esto o aquello, o al superar esto o lo otro, añadimos “gracias a Dios”, como dándonos cuenta –consciente o subconsciente o inconscientemente- de que, si no hubiera sido por, teóricamente, ese plus –digo “teóricamente” porque es lo que es: bajo nuestra óptica racional sería un plus-, sin ese “plus” no se hubiera conseguido, logrado, adquirido y posibilitado tal o cual acontecer.

 

 

También desde la óptica del “gracias a”, aparece, obviamente: “desgraciadamente, Dios no ha querido que…”, como si el Misterio Creador hoy nos diera, mañana nos quitara, pasado nos impusiera…

Es una idea primitiva y de causa-efecto. Pero cuando asumimos nuestra originalidad, expandimos nuestra expresión en lo creativo, y así estamos como artistas de la vida, nos damos de inmediato cuenta de que algo más que nuestras habilidades son las que están presentes, y son las que logran y alcanzan.

El darse cuenta de ello es lo que nos inicia en la transcendencia.

 

Y ese inicio en la transcendencia es lo que nos da la posibilidad de hacer, de cada acto, de cada acción, de cada actitud…, un momento único, irrepetible, inolvidable.

 

Y así debemos asombrarnos de nosotros mismos, y asombrarnos –obviamente- de todo el entorno. Y empezar a ver la excepcionalidad de cada ser, la originalidad de sus posiciones, e interactuar transcendentemente; porque “eso”, “aquello” o “lo otro” que me gusta o no me gusta, es una instancia transcendida de la Creación.

 

Resulta difícil asumir determinadas actitudes o posiciones de unos y otros. Pero cuando creativizamos nuestro estar y transcendemos nuestro ser… y nos sentimos una expresión de lo Eterno –de ahí nuestra originalidad-, entonces contemplamos a los otros, a los de más allá, a los distintos, a los diferentes… los contemplamos con respeto, con asombro; quizás –o sin quizás- por lo incomprensible, lo inaceptable, lo terrible que pueda resultar, para nuestra consciencia, tal o cual acción, tal o cual ser.

Pero cuando conseguimos… –“gracias a Dios”- cuando conseguimos, en actitud, esa posición, nos damos cuenta de la enseñanza que cada ser, en su… estricta originalidad, nos proporciona. Son los peldaños y los pasos que nos permiten la expansión, la evolución, esa creatividad.

 

 

La puesta en práctica de estas directrices nos permite… –además de universalizarnos- nos permite des-limitar; es decir: borrar el límite. Esa universalidad no se agota en nuestro espacio-tiempo de este lugar del Universo, sino que esa universalidad se amplifica en la Creación.

Y en esa Creación y en ese creer… entramos en la posición de la Mística; de ese Misterio grandioso que late.

 

Con una creatividad expansiva, con una transcendencia emotiva, con una universalidad creadora y con una experiencia mística de asumir todo el Misterio… con todo ello tenemos un basamento, un molde. Pero un molde que no es fijo. Es un molde “moldeable” –valga la palabra-; unas coordenadas, en definitiva, que nos muestran cuál es… cuál es la dimensión de nuestro transcurrir.

Que no pasamos por pasar, sino que… pasamos con ‘con-sentido’. “Pasamos con ‘con-sentido’”.

 

Y asumidos como místicos… –sin ánimos comparativos, sino por la propia naturaleza que nos adorna pero que debemos ejercitar- asumidos como místicos, entramos en lo imprevisible. Pero entramos en ello con una actitud de confianza, con una obediencia gozosa.

Y así, todo lo que vaya a transcurrir lo incorporamos en consciencia, con una “misticidad”… que nos libra de la insidiosa razón de “los porqués”.

 

Contemplar nuestra originalidad supone una actitud de honestidad… en la que nos referenciamos con el entorno y nos posicionamos en el “deber” que nos corresponde según las dotes que hemos recibido. Y a partir de ahí, empezar a dotar, a nuestro espacio-tiempo-estar, a dotar de originalidad, nuestra función.

En principio debe ser fácil, puesto que si somos seres originales –sea cual sea la posición que nos corresponda según espacio-tiempo-, debemos estar originalmente. Y así nuestro hacer será… y tendrá esas características que dotamos por nuestra singularidad.

Y así se va esgrimiendo y desarrollando lo creativo.

 

Y cuando situamos esa originalidad en lo Universal, en principio en nuestro pequeño universo, y luego en el Universo insondable, nos damos cuenta de la necesidad que estamos realizando…; para la que estamos dispuestos. Ahí sentimos la Transcendencia.

Es decir, nuestra originalidad va mas allá del tiempo y espacio del momento.

Se reconoce en una Creación.

 

Con esa visión, visionamos todo el entorno y vemos la transcendencia que tiene cada acontecer… sin despreciar ninguna posición.

 

 

Abiertos a lo posible, a lo posibilitante, nos sentimos en el Misterio.

Nos hacemos místicos… sin que sea una propuesta ni una intención de lograr.

 

Y expresamos, toda esta disposición, en el mantra que nos recoge, que nos envuelve en este molde liberador.

 

iiiIIIIIIIIiiiiiIIIIIIIiiiiiiiIIIIIIII

Silencio.

 

 

 

 

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domingo

Lema Orante Semanal

 

UNA COMUNIÓN, UNA COMUNICACIÓN, UNA COMUNIDAD DE VIDA

13 de junio de 2022

 

Y las diferentes humanidades… transcurren con muy desiguales perspectivas.

Y todo ello debido a la voluntad… ¿inteligente? –habría que definir la palabra- de los que se hacen con el poder, establecen cuál es la gloria… y de los que asumen esa posición y obedecen por obligación, sufren sin devoción, se acostumbran por destino… y gravitan –como humanidades- entre quejas, miedos y ¿logros? –con interrogación lo de “logros”-.

 

Miedo al golpe, miedo a la crítica, miedo a perder, miedo a no lograr, miedo a castigos, miedo…

Como respuesta: quejas a unos, quejas a otros… y violencias sostenidas por unos lados y por otros.

Todo un panorama entretenido… de injustas sentencias, de sistemático “ver la paja en el ojo ajeno, y no ver en el ojo propio, la viga”. Pero la impunidad nos protege y permite que todo esto ocurra. Y así, las convivencias se inquietan, las promesas se debilitan y… los apoyos, las colaboraciones, las solidaridades se hacen ¡tan escasas!...

Y a pesar de saber –“saber”- que… todos dependemos de todos, en el amplio sentido de la vida, cada cual establece su consciencia operativa de “mando, ordeno, decido, actúo, impongo…”.

Pareciera que fuera un logro el que cada cual, con su criterio y consciencia, estableciera lo bueno, lo malo, lo normal, lo anormal…

El consenso se hace ¡tanto de esperar!…; se tiene tan poca condescendencia…; ¡se aspira a tan poca transcendencia!... que parece que es una humanidad que grita: “¡sálvese quien pueda!”, que es como decir “sálvese el que tenga poder”.

Los que creen, tienen esperanza, cultivan la fe, la perseverancia… –¡está bien!- son suficientemente pocos como para “inquietar”… el establecido dominio del poder de cada uno.

 

La Llamada Orante nos llama a conscienciarnos de todas estas situaciones que –en principio- se saben, se conocen, se entienden, pero no se incorporan… a la vigilia diaria del amanecer, del “buenos días”, de colaborar, de admirar…

 

Mientras que la vida continúa, el hombre –como humanidad- la da por limitada, la da por terminada, la da por culminada, la da por jubilada.

Y en esa medida, la gasta, la consume, la manipula…; la llena de dolores, angustias, ansiedades y desesperos.

 

Se olvida de que el sentido de la vida es ¡vivir!... Y se olvida, porque hace suya la vida. Y no le pertenece. Y se olvida porque cree que la posee y puede manejarla según su gusto: su cuerpo es suyo, su actividad es suya, sus logros son suyos…

 

 

El legado permanente de la vida en este lugar del Universo, dentro de su biodiversidad inagotable, nos debería enseñar que todo se hace en base a un consenso… en el que la ayuda o el aporte de uno es imprescindible para otro, y viceversa.

Una comunión, una comunicación, una comunidad de vida.

Cuando la estructura mental transita en esas dimensiones… y nos precisamos y necesitamos, y abandonamos el protagonismo crítico fácil, que habitualmente no aporta ejemplaridad, testimonio, entrega, creatividad, innovación… ¡Sí, puede ser que sean palabras!, pero antes de abrir la boca para establecer la crítica y la queja, hablarse en silencio por dentro, para ver si se cumplen los mínimos requisitos que el consenso, la comunidad, la vida, nos requiere.

No es válido quedarse en la queja personal, amparado en el carácter personal. Es tan sólo, eso, un ansia de poder, una necesidad de mandar, una imposición.

Y la vida “no la admite”.

Y en ese sentido, cuando el comportamiento es así, todo se produce en choques, en roces, en incomodidades, en multitudes que viven en base a las refriegas, a los éxitos y los fracasos, a una guerra establecida…; que olvida.

Sí. Que olvida su esencia progresiva, que olvida su evolución interminable, que desecha la creencia y la obediencia de vida… que implica solidarizarse, que implica darse cuenta de nuestra verdadera herencia, de nuestra auténtica procedencia, de la necesidad de un tránsito impecable.

 

La Llamada Orante es un faro que ilumina los oscuros grises de la porfía, de la vanidad, del orgullo, de la soberbia…

 

Nuestra posición de tránsito, en este lugar del Universo, se realiza merced a la referencia de la Fuerza Creadora, del Misterio Creador, sitúese donde se quiera situar: en paraísos, en estallidos, en… ¡da igual!

Y esa es la referencia que marca la posibilitancia de la vida. Y esa referencia debe mantenerse viva, porque es la que nos permite establecer la ruta y el camino que debemos recorrer. Es la que nos da el lenguaje de las huellas, de la tierra, de la planta, del animal, de nuestras palabras, de nuestros sueños…

La referencia, en realidad, nos abruma con… sus signos. Y en vez de estar en atención, se está en introspección para verse el ombligo.

Y así no se transita. Así no es el vivir.

 

Concederles, a nuestros sentidos, la capacidad de interpretar, a la hora de ver, olfatear, saborear, escuchar, tocar…

Que el imperio de los sentidos se haga trascendente.

 

Que, en base a la referencia, seamos capaces de limar, de ver y de transformar, lo destructivo, en creativo y constructor.

La queja, en proyecto renovador.

La individualidad, en compartir admiración.

 

Que el ser se corresponda con un estar… liberador, no como palabra sino como ejercicio cotidiano de disposición, de ¡actitud!… que no juzga, que no condena, sino que escucha, aprueba, apoya, aclara.

 

Saber que la Piedad está ahí, que la Misericordia se derrama, que las posibilidades se hacen infinitas y eternas, y que nos aguardan y nos cuidan.

Corresponder con ello es situarse en la verdadera Vida de Eternidad.

 

 

 

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martes

Lema Orante Semanal

 

LA CONSCIENCIA SE LIBERA CUANDO NOS REFERENCIAMOS EN EL MISTERIO CREADOR

6 de junio de 2022

 

Incontables –por su número- son los detalles que inciden en cada actividad humana.

También, para cada ser, son incontables de no comunicar, de no hablar, de no decir, de no expresar… multitud de detalles que, por norma, costumbre, religión, sociedad…          –prejuicios, en definitiva-, se quedan acantonados en la consciencia cotidiana.

Podría casi decirse que el ser de humanidad es una estructura… bastante incompleta.

Entre lo que tiene que desechar, y no puede percibir y no puede evaluar –por su número- y lo que tiene que callar-ocultar –por su condición social, personal, etcétera-, está en una situación de continente-contenido… muy lábil.

Podría decirse –no como defensa, pero sí como posibilidad- que “el ser humano no está hecho para este mundo”.

¡No, no acaba de… cuajar! Historiamos diferentes culturas y diferentes aconteceres, y repite y repite los errores, los horrores, los terrores, las huidas, los fracasos…

Para compensar, establece las virtudes según su conveniencia, pero… sin certeza.

 

Quizás éramos otra realidad. Y por… misteriosos designios de la Creación, nos vimos envueltos en esta situación: en un ánima encarnada que siempre anda desorientada, despistada, contrariada con sus músculos, tendones, espaldas, piel y mucosas, y su ánimo fantástico, sensacional, extraordinario, lúdico… que está, sí, está por ahí, pero claro, cuando quiere revivirlo, vivirlo o plasmarlo, se encuentra con el codo, la muñeca, la rodilla… ¡Qué barbaridad!

Por eso se puede decir que “no estamos hechos para esto”.

Sin duda, es consolador, por una parte. Sí. Y… decepcionante, por otra.

¿Cómo la Creación ha permitido semejante… semejante representación de la vida? Que hace des-vida, que hace des-amor, que hace desespero.

Sin duda es Misterio. Pero… debería ser –el asumir el Misterio- una capacidad para conseguir un criterio, una forma de convivir en esta… dualidad ¡presa! Sí: presa.

En otras ocasiones ya se ha expresado: preso, mentalmente; preso, emocionalmente; preso, vitalmente.

Y en aparente cadena perpetua.

Lo de “aparente” es una aspiración, pero en realidad es “libertad condicional” –la cual se salta permanentemente-.

 

Es una bonita reflexión orante para comenzar una nueva semana… Porque nos sitúa, probablemente, en nuestros orígenes más misteriosos, y nos anima –¿”anima”?-, sí, nos anima a proyectarnos…; a proyectarnos de tal forma y manera que no vivamos con la consciencia encarcelada, sometida, huida, infiel.

 

Quizás, quizás por esa condición de no estar en nuestro medio auténtico, se producen todas esas trasgresiones, que las aceptamos como … “inevitables”. Y esa es una palabra ¡terrible!, ¡terrible!, ¡terrible!

Cuando se llega a una situación –del tipo que sea- y se plantea como inevitable, hemos perdido la capacidad, en ese instante, de restituir, de reparar, de mejorar, de cambiar, de reflexionar, de replantear, de rehabilitar, de recapacitar… ¡ufff!

Si no estamos capacitados para vivir en estas condiciones, tenemos que ahondar en “bajo qué condiciones” estamos capacitados.

Lo más fácil y evidente es ver –y no es difícil- que nos sobra el cuerpo; sí: eso que tiene cabeza, tronco y extremidades.

Y en cambio, nos sentimos, en la consciencia sin estructura, sin materia –o lo que se llama “estructura y materia”-, nos sentimos realmente… “desbridados”, es decir, sin… sin límites. Con todas las capacidades. Ejercitándonos en consciencia.

 

Esta sugerencia orante nos permite… –como seres y como intermediarios- considerar, en todos los que encontramos y con los que nos encontramos, su vertiente de consciencia, su vertiente de ánima.

Razón tienen cuando se dice que es el principal objetivo para… tratar, mejorar, aliviar, calmar, amparar… al ser.

 

Asumir nuestra identidad como una naturaleza anímica, ‘almada’, amada… y considerar nuestra concretización como un… accidente misterioso… pero que está ahí, ¡claro!

Pero un accidente se puede rehabilitar, recomponer, operar, calmar, mejorar… claro. Y eso se puede hacer con nuestro… esencial y primigenio origen: almado, amado, ansiado, anhelado.

 

La Llamada Orante nos invita a hacernos “infinito”, no a finiquitarnos en nuestra encarnación.

 

Si asumimos la naturaleza de nuestra alma-consciencia, como la auténtica, sabremos estar presentes en lo que “ahora toca”, “ahora sucede”.

Y con nuestra ánima almada… haremos que la estructura encarnada se muestre dócil, flexible, obediente.

 

Lo almado deja de ser “armado”.

Y la consciencia deja de ser… encarcelada.

 

Y sí, debemos cuidar nuestro soma, nuestra estructura, pero en base a nuestra almada-amada consciencia.

Cuando damos respuestas estructuradas, estamos dando respuestas concretas…; estamos dando respuestas prácticas; estamos sometidos a la carne: a las órdenes del alcaide de la prisión.

Nos hacemos imposibles.

Y entonces caemos en… “los condicionantes de la forma”. Y abandonamos las capacidades de lo sutil, de lo almado, de lo que en realidad da expresión a lo estructurado.

Pero por la condición de estar aquí, bajo esta representación… el alma, en su desespero, busca… la protección de su forma…

Y cae en la materialización.

Y lo que era en el principio “ánima almada”, se convierte en estructura que busca asiento, apoyo, trabajo, rendimiento, producción, ahorro… y un largo etcétera material.

Sí: la estructura ha sometido al ánima almada. Y cuando el ánima almada está en un proceso de excepción, de novedad, de imprevisible evolución…, el entorno, la estructura, la materia reclama sus demandas: reclama su casa, su maleta, su sueldo, su… ¡posesión!, su seguridad, su pareja, sus hijos… convertido todo ello en un consumado proceso que, en resumen, nace, crece, se desarrolla, envejece y muere.

¡Triste historia! ¡Que no es la historia!

Pero se ha visto ¡tantas veces!, se ha dicho ¡tantas veces!, se ha avisado ¡tantas veces!... desde nuestros queridos ancestros: padres, madres, colegios… ¡Trauma tras trauma!, ¡alma golpeada una y otra vez!... para encerrarla entre músculos y tendones, entre vísceras, sangres y linfas.

Y así el alma se siente –en la estructura- enjaulada, y busca definitivamente salidas ya estipuladas, estructuradas. Y así transcurre la especie.

Y por todo ello, el Sentido Orante nos reclama una y otra vez… que retomemos nuestra filiación con lo Eterno, ¡y sepamos ver las señales que nos muestra!... ¡y dejemos de decidir en base a lo encarnado de nuestra presencia!... ¡y sigamos los signos que nos aventuran!…; no las conocidas propuestas.

El vivir el Sentido Orante almado-amado es… liberarse.

El vivir el entramado racional-lógico, esperado-esperable, admitible-admisible… es condenarse.

Y puede parecer una palabra exagerada. ¡Bueno!… Obsérvese lo que pasa diariamente.

 

Los ejemplos son tan súper abundantes, como las incidencias de las que escuchábamos al principio.

A durísimas penas rescatamos algún ejemplo… algún ejemplo virtuoso que nos referencie, que nos haga permanecer en la consciencia almada, y no en la corporalidad armada: esa que se hace soberbia, vanidosa y… y con capacidad para todo.

 

Quizás, en esa posibilidad de… encaramarnos a nuestra verdadera naturaleza, esté la historia de nuestro transcurrir. Y digo “quizás” porque… es de obligado cumplimiento, para no resultar radical, pero con la consciencia creyente y certera de que nuestra naturaleza es almada-amada. Y que en ella está nuestro transcurrir liberador.

Podríamos –y podemos- sintetizar el mantra.

 

aAAALLLLLLLLLLMMMMMaaa

 

 

La consciencia almada se apercibe de ser amada por la Creación.

La consciencia almada sabe intermediar en esa experiencia, con su capacidad de amante.

Y ha de hacerlo con la fidelidad de lo revelado, para que sea auténtico. Sin ese aval, será… circunstancial, ocasional; sujeto a las contingencias de lo material.

 

La consciencia se libera en la medida en que nos referenciamos en el Misterio Creador.

En la medida en que secuestramos nuestra consciencia en la estructura presencial –en esa medida-, las acciones estarán encaminadas a la obstrucción, dificultad, inconveniencia…

 

Abrir la ventana de la consciencia, hacia lo Eterno…

 

Hacer prioritaria nuestra almada presencia… con la sensible oración que nos orienta.

 

 

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lunes

Lema Orante Semanal

 

CADA SER ES UNA PROYECCIÓN ADMIRABLE, DESDE LO ETERNO

30 de mayo de 2022

 

Y la vida se configura de una manera extraordinaria… de tal dimensión, que cada ser conserva la percepción de su visión, de su sensación, de su particularidad, de su individualidad, en el complejo y biodiverso… vivir.

Y a la vez, todos… y cada uno, de una forma o de otra, depende de la actividad, de la acción, de la producción… de otro.

 

Simultáneamente, lo común y lo individual se ejercitan…

Y cuando esto realmente ocurre de una manera “equilibrada”, el vivir se hace gozoso, vibrante, novedoso… y un largo número de palabras… preciosas.

Mas ocurre que, en el transcurrir de la vida, lo propio, lo individual, se ejercita de una manera desproporcionada… y abusa de los recursos colectivos. Y es entonces cuando el desequilibrio acontece, y el temor, el miedo, la inseguridad, la violencia… aparecen inevitablemente.

O sea que podemos saber cómo, de qué forma… es posible convivir gozosamente… aunque, a la hora de ejercitarse, esto no ocurra.

Es tal el entusiasmo personal hacia sí mismos, que desarrollan los seres, que resulta –a pesar de que se demuestre que precisa de lo común, de lo colectivo- que se crea la consciencia de privilegio, de importancia personal, de destino…

 

La Llamada Orante nos convoca más allá de lo individual y lo colectivo. Nos habla de la unidad. Nos reclama la unicidad del ser con todo lo creado.

Nos ¡reclama!… y nos demanda cuando estamos en posiciones de privilegio, de mando, de [1]“verdad”.

 

Desde el Misterio Creador se emana y emana… trascendentemente… el acontecer llamado “vida”. Y este acontecer se hace en base a… el Misterio Creador.

En consecuencia, en vida, con vida, viviendo, estamos realizando un proceso de Creación, sin duda insólito, y que vas más allá de… –mucho más allá- de lo individual y lo común o lo colectivo. Pero que se expresa y se representa de esa forma.

 

¡Hay que fijarse bien y darse cuenta!… de que el Crear no es un proceso destinado a… el deterioro, la ruptura, la desaparición. Es un proceso destinado a evolucionar; lo que llamamos “evolucionar”, que son cambios de consciencia que nos llevan a realizaciones diversas, a búsquedas significativas, a descubrimientos llamativos.

Por todo ello, la vida es un acontecer que, por su origen, está destinada a permanecer de muy diversas formas y maneras.

Y que un escalón –un, un pequeño escalón-… para esa permanencia y evolución y transformación, está en saber equilibrar lo individual y lo común.

 

Y se ha llegado a esa dualidad, por la especial decisión de lo Innombrable. Una dualidad que no está destinada a combatir. Que su objetivo es la supervivencia.

Y en este aspecto, cada vez que alguien se sienta egolátricamente “razonable”… debe considerar “sus verdades”, con la suficiente subjetividad como para darse cuenta de la necesidad de los otros.

 

Nos necesitamos.

 

Y para ello, puesto que está lo individual, precisamos “ad-mirarnos”: un ejercicio… importante, puesto que degrada el hedonismo autoritario, al reconocer y admirar, en el entorno, lo que precisamos, lo que necesitamos.

 

Y, sí, ocurre que… que unas personas admiran a otras, o admiran a árboles, a piedras, a… a cualquier manifestación creadora.

Se las admira, pero… bajo la óptica individual, que asume el derecho a ser servida; busca la recompensa a propósito de la admiración.

Y esto es lo que “inhabilita”… una admiración compensadora de la auto-admiración.

 

Realmente, desde el Misterio Creador, se nos transmite esa posibilidad admirable, para dar un salto cuántico… desde la dualidad a la Unicidad. A la Unicidad que implica la consciencia de estar unido a la Creación; la consciencia de estar filiado al Misterio; la consciencia de ser… cuidado, orientado y referenciado por ello.

 

Y para que todo ello se pueda ir dando, necesitamos que nuestra admiración tenga… un matiz de Amor.

Igual que nos amamos a nosotros mismos, y somos producto de un Amor de Misterio, para entrar en sintonía en lo común, debemos admirar con Amor.

Para ello, la humildad y la sumisión a la Creación se deben ejercitar. Y así darnos cuenta –en la medida en que admiramos- de que también nos enamoramos… en todos los infinitos niveles de Amor que se puedan realizar; que se deban realizar.

 

 

Y es tan infinita la bondad de recursos de la Creación, que… por admirar o por amar al entorno, no vamos a dejar de apreciarnos a nosotros mismos. Porque otros, además, nos admirarán…

 

 

Nos… nos… nos han considerado admirables, desde el Misterio Creador, razón por la cual estamos aquí. Y si nos admiran por nuestras capacidades –en realidad, por el hacer por el que hemos venido-… nos admiran, desde el infinito Creador, para que descubramos nuestro sentido, para que aprendamos… a servir para lo que hemos venido, para lo que nos han traído.

Si no fuera por esa admiración… no existiríamos.

 

Seguir, en actitud ¡diaria!, ese acontecer de sentirnos admirados, de admirarnos, de admirar a nuestro derredor… es una posición que nos hace descubrir, continuamente, nuevas y diferentes posibilidades.

 

Disponerse orantemente a entrar a la Divina Presencia…: la que nos gesta, la que nos cuida, la que nos mantiene, la que nos promueve.

Somos una expresión de ese Misterio.

Cada uno, en sí mismo, no es “algo”.

En sí mismo, no existe.

 

Así que cada ser es una proyección admirable, desde lo Eterno. Y bajo esa perspectiva debemos palpitar, debemos suspirar. Y cualquier semejante es una expresión como la nuestra… a la cual debemos respeto, cuidado, atención.

 

Hagamos la conjunción prometida de lo individual, lo común y lo primigenio.

Reconozcamos nuestra lejanía del origen.

Y reconozcamos que, para acercarnos a él, debemos fundirnos con todo lo que se ha creado.

Consciencia de fusión, de inmersión… en ¡lo admirable!, en ¡lo admirado!

 

La complacencia del ser por la consciencia de Vivir.

 

 

 

 

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[1] De “posesión de la verdad”