sábado

EL ORDEN
19 de diciembre de 2016

Y así, durante un tiempo… y otro, y otro tiempo, el orden se fue componiendo, arreglando, institucionalizando, moralizando, ganando, y otros epítetos más.
La “justa razón” –entre comillas- necesitaba un mundo ordenado, para así poder controlar y manejar, manipular y… y hacerlo productivo y rentable.
Lo que hoy se aventura con la era robótica… ya viene siendo un viejo esquema de diferentes órdenes.

Con la frase de “el nuevo orden” se inició la Segunda Guerra Mundial –por ejemplo-.
Pero también “el nuevo orden” dio paso al cristianismo.
Y “el nuevo orden” supuso la llegada del Islam.
Y los órdenes más generales instauraron la dictadura del proletariado; y luego se fueron gestando nuevos órdenes, de democracias populares… Y así se fueron manejando costumbres, criterios…; ¡consciencias! –en resumen-. ¡Y lo que era bueno… –¡ay!-, dejó de serlo con otro orden! Y volvió a ser malo, y volvió a ser bueno, más nuevos y nuevas ordenaciones, más otras constantes…
¡Aaaay! Hasta… hasta hace poco –pocos años-, un hombre afortunado era aquel que llevaba un buen fajo de billetes –por ejemplo-; ahora sólo puede llevar mil –no mil billetes, sino “mil”-.
¡Aaahhh! Aquellas épocas de… “prohibido hablar, prohibido reunirse, prohibido…”.
.- Ahora, ¿no está prohibido? Pero si antes era malo…
.- Al revés.Ahora se reúnen, y se reúnen…
Las huelgas eran pecado; y, ahora, hay que huelguear en cuanto se pueda, si se ve que se tiene renta y beneficio.
¡Ay! Esas pobres mujeres que cogían aviones a Londres, para abortar. Ahora tienen una reconfortante Ley del aborto, que les permite ir por la mañana y descansar por la tarde.
¿Pero no era malo? ¿Pero no era bueno? ¿Era bueno, era malo…? Amaneció, y se vio que… que no. Que no.

¿Es, el ser de humanidad, un ser de orden?
¡Ah! Rápidamente lo tomaron los militares y las sociedades herméticas, para establecer un escalafón, una pirámide de poder de donde emanaban órdenes y órdenes. Así se fueron gestando brillantes abogados que… las órdenes las convirtieron en leyes; y hoy valían, pero mañana se derogaban y salía otra. ¡Bah! ¡Depende!

Se fue amasando así una comunidad humana homogénea, defensora de sus órdenes. Era… ¡es! el motivo, la razón, la guía.
Pero, contestando a la pregunta anterior: ¿Es el hombre–como humanidad- una especie ordenada? ¿O es, el orden, una maniobra para recoger mejores rendimientos?
A poco que se vea, es fácil descubrir que debido al desarrollo lento –de individualización, de capacitación, de obtención de recursos propios, de independencia, etc.-, no parece que el ser humano, biológicamente, sea un ser de orden.
Más bien es caótico, disperso, indeciso, dudoso, cambiante…
Si fuera “de orden”, los diferentes órdenes que se han impuesto… ya hubieran conseguido un orden definitivo. Y no.Y no.Hay que ordenar y reordenar, legislar y volver a legislar, y volver a…
Por eso existe el Boletín Oficial del Estado; establecer un desorden ordenadamente. Porque cuando sabes que la cosa es blanca, probablemente dentro de tres semanas será gris.

O sea, que si se observa –esto es interesante-… si se observa cualquier orden, el orden que podamos tener ahora, vemos que ese orden es un desorden, si lo comparamos con el orden anterior; y será un desorden en el futuro. 
En definitiva, cada orden que se establece, de cualquier naturaleza, inhabilita al anterior. Con lo cual, se demuestra que no somos ordenados; porque si no, a estas alturas, ya hubiéramos dado con algún tipo de orden.

Sí.El Sentido Orante reclama su llamada, para advertir al ser a propósito de su consciencia de orden; para que no se enmohezca en órdenes que… se establecen, establecidas, impuestas…; que sea capaz de darse cuenta de que La Creación no obedece a ningún orden.
Todo parece, según se mire, que está muy ordenado; hasta que explota un volcán o aparece un terremoto o un ciclón…–por ejemplo-.

El orden ha de ceder su preponderancia a una “organización”. El ser se organiza y tiende a adaptarse y a estar en continuo caos.
Sí. De hecho, existe la Teoría del Caos. Pero no es el caos que podemos imaginar desde la consciencia del orden.Ese es un caos ¡destructor!
Tenemos que imaginar el caos desde la consciencia del caos. Entonces veremos las variables, las distintas posibilidades, posiciones…¡y no nos quedaremos en una versión!, por costumbre, por comodidad, por apatía, por depresión.

¡Ay! ¡Cuánta, cuánta amargura se destila diariamente!, porque las cosas “no tienen el orden que yo quiero, que me gustaría”.
¡Estamos llenos de bilis, amargura!… La bilis es amarga.Y en cuanto te descuides y pises en un sitio, te resbalas y te caes. El orden arremete contra ti, porque la amargura destila, se destila y se derrama.No hacen falta zombis.Se ve cómo a veces las lagrimas son verdes… No echan lágrimas, echan bilis. Porque su orden se ha alterado; porque lo que esperaba, ya no ocurre; porque lo que pensaba, no es así; porque lo que imaginaba, tampoco…
Y toda esa amargura, temor, rabia, venganza…–todo lo que aparenta ser un caos, y no lo es- aparece. Aparece el Ángel Exterminador. El Angelito de la Guarda que todos llevamos queda amargado. O bien se convierte en una amargura, o bien aparece el Ángel Exterminador, que llega para ayudarnos a asegurarnos, a ratificarnos que ¡nada merece la pena!, ¡que todo es un asco! Porque no está ordenado al gusto de la mayoría… o de la minoría… –depende a cuál faceta se persone cada uno-.
Así se puede entender que se haya ido creando el mundo de la bilis.
Y la amargura campea por doquier, además con arrogancia:
“¡Es que es…! ¡Hay que hacer las cosas así! ¡Es que no se puede permitir que esto se haga así! ¡No puede pasar que esto sea de otro, de aquello, de lo ‘catupatacatu’…!”. Y luego se habla –los más biliosos- de libertades, de justicia, de… ¡guau!
“¡Dios no es amargo!” –de amargura-. Lo Divino no viene a…no está a… a promover nuestras desventuras…
Está más bien para ensalzar, desde nuestra consciencia, nuestra ¡venturas!…; en dones, posibilidades, recursos, capacidades, ideas, proyectos, respeto, admiración…Por ejemplo.

Así que, cada quien o cada cual, en mayor o menor medida –salvo excepciones- tiene su vesícula biliar accesoria, para almacenar –espiritual, mental y físicamente- las amarguras cotidianas.
¡Y todo por el orden! El orden que te enseñaron, el orden que te imaginaste, el orden que… ¡El orden!

Y por una parte –claro- se desdeña, se aborrece cualquier orden que no sea el propio. Lo cual llama la atención, ¿no?Si tanto gusta el orden...
.- ¡Ah! Pero el mío…
.- ¡Ah!
Pero, ¿qué orden puede establecer en su hacer de vida diaria el hombre –como especie-, si no sabe lo que es la vida?
¡Ah! Y alguno dirá: “Precisamente por eso tratamos de ordenarla, para ver cómo es”.
¡Es que es desordenada! Esa es la muestra que nos ha dado nuestra especie, a lo largo de nuestra presencia en este guerrero planeta.

Entonces, busquemos un desorden convivencial, suficientemente generoso y respetuoso para que –¡de momento!- cada cual tenga su orden, pero no trate de imponerlo, y no se amargue con los órdenes ajenos.
Queda bien planteado. “Planteado”.
¡Aaaahh! ¿Pero a la mamá le gustará, aceptará y respetará el orden del hijo? ¿Al hijo le gustará y aceptará el orden de la mamá?
¡Ah! ¡Oh! ¡Ah! ¡Oh! ¡Ah! ¡Oh! ¡Ah! ¡Oh!… ¡Eh!
La “eh” ya es una variable muy grande. ¡Ah! ¡Eh! ¡Oh! Bueno, pues sí… ¡Ah! ¡Eh!… ¡Eh! Se bloquea el sistema; el software falla. Sí, se bloquea porque, claro, no… Yo tengo mi orden, y, si acepto el orden de otro, pues ¿qué será de mi orden!
Habrá que establecer cada uno un orden suficientemente flecoso –de flecos, de… estructuras adaptables-, para poder aceptar –esto es un paso intermedio, claro- para poder aceptar el orden del otro, sin… amargura.
Si ese primer paso se diera, los seres ‘convivenciarían’ hasta ir encontrando dinámicas de consciencia que no juzguen, ni prejuzguen, ni condenen, ni castiguen, ni premien, sino que todo lo contrario: se dinamicen y organicen de tal forma que el desorden de cada uno sirva para el desorden del otro, y así se establezcan engranajes creativos, ¡novedosos!

La mañana del viernes –viene al caso del sentido orante a propósito del “orden”- nos sorprendía la noticia de que el mismísimo Papa Francisco llama al Vaticano al presidente Santos y al opositor Álvaro Uribe para hablar de ellos y zanjar definitivamente la paz. ¡Qué orden! Nos recordaba a las Órdenes antiguas de la historia de la Iglesia, cuando los Papas ponían y quitaban emperadores, y nombraban… –¡yo qué sé!- encíclicas, bulas, “gulas” y demás parafernalias dominantes. 

¿Qué?¿Les va a leer la cartilla? ¡Ah! Porque los dos son católicos, ¡es verdad!
¡Ay qué bueno! Un católico, Premio Nobel de la Paz, y… y después de cuatro años lograr un cese de alto al fuego… y el otro dice que es un logro que embadurna la ética, la moral, la…
¿Pero no son católicos los dos? ¡Ah! Por eso los ha llamado el Papa. Un justicialista peronista los va a poner en orden; además, jesuita. ¡Je! ¡Chulísimo!

Aquí, el que no se hace “orden y mando, e imposición”… ¡no vale nada!
Y uno dice –para terminar la noticia-… y uno dice que irá –el presidente Santos-, y el otro dice que no sabe si podrá conseguir una avión para ir. ¡Fíjate tú!
Aaaahhh! ¡No sabe si conseguirá un avión para ir!…
En cualquier caso, no hay que preocuparse por esas situaciones mundiales de gran escala.Ahora somos ricos, ¡somos ricos!, ¡todos somos ricos!, porque el pato ha llegado…
El pato: la famosa historia… ¿Recuerdan, el “Tío Gilito”, del pato Donald? Era rico.Estaba todo el día con… ¡Pues ya ha llegado!
–Y entonces, ¿habrá para todos?
–¿Cómo?
–Que digo que ¿no habrá para todos? –es que a veces se equivoca uno-. ¿Habrá para ellos, más…? Y para otros… ¡qué importa!

–¿El orden de los factores altera el producto, o no? ¿O el orden de los factores no altera el producto?¿O sí lo altera?
–¡De-de-de… depende!
¡Eso!

¡Qué carísima está la convivencia! ¡Qué carísima está la conciliación! Cada uno con sus… [1]Bastos, con el Rey de Bastos y con el As de Bastos, como si sólo existiera esa posibilidad. ¡No, no hay Copas, no!¡Y el que no tiene Bastos tiene Espadas!… todos en busca de los Oros.
¿En qué pintan? ¿En Copas, en Oros, en Bastos, en Espadas?
Bastos y Espadas. O bastos o Espadas.
¿Copas?, ¡puffff!
¿Oros?, ¡a por él!

Razón tenía, ¿eh?, la baraja española. Luego salió la otra, americana; una clara baraja de inmigrantes mezclados, enredados…Pero lo básico estaba aquí.
Así que cada cual establece el orden con su Espada o con su Basto, esperando recoger los Oros que les permitan brindar por su éxito y su orden.

El sentido orante nos muestra estas evidencias para que, teniéndolas en cuenta, hagamos una apertura de consciencias… que establezca suficientes respetos; suficientes recursos de conjunción, de conjugación, de comunión…, sin imposición.

Ese respeto… a la intimidad de los otros.
Ese estar “complaciente”… de manera diligente.
Esa disposición de ¡no pensar por los otros!..., y desterrar ese mundo bilioso.

Sí, parece una quimera el creer –porque es cuestión de creer-… el creer que ese estatus de orden pueda cambiar… a otro orden, y a otro orden–lo cual significa que no cambia-.
Resulta difícil creer que se pueda tener en consciencia –en consciencia- un caos creativo capaz de generar una disposición complaciente.

Es más cómodo y seguro apostar por una incredulidad cotidiana, que siempre tendrá su evidencia y demostración.Y siempre se podrá enarbolar la bandera del orden que proceda en cada instante.

Pero si estamos en Oración, y si acudimos a la Llamada Orante, si asumimos un estilo de desarrollo y evolución, como una opción diferente, distinta, con capacitación, recursos y creatividad, que evoluciona y se adapta según necesidades, tenemos que aparcar la incredulidad; o, si no, marchar con ella a los mundos incrédulos que segregan su bilis y… y entre ellos se combaten o se hermanan para ‘biliotizarse’ más. En caso de apuro y demasiado verdor, siempre está el merengue de Juan Luís Guerra, de “La bilirrubina”, que puede aliviar un poco el drama.Además él es evangélico, es cristiano… ¡Pega todo!

Tenemos la disposición creadora de “Permanecer en la Cumbre”.
Tenemos la actitud complaciente de “El Orgasmo”, como expresión que sostiene nuestra dinámica de adaptación.
Sí.El Oráculo nos dice que es favorable, el momento, para ensalzar y exaltar nuestras virtudes, nuestros dones, nuestras capacitaciones. Nos prometen sostenerlas, evidenciarlas; que otros las admiren, y que nosotros admiremos las de otros…
Bajo un estado complaciente… Bajo un estado complaciente que se identifica con “El Orgasmo”; que aunque no se sepa lo que es, existe. En cada caso, seguramente, de forma diferente… porque no se corresponde con ningún orden.

¿Seráque, coincidencialmente, por ese “Permanecer en la Cumbre” y ese “Orgasmo Mantenido”, en este tiempo artificial pero… de orden de una nueva consciencia de nacimiento, de Navidad, de natividad…, será que esta coincidencia nos advierte de una gran posibilidad? ¿Será que este sentido orante nos posibilite la amplificación de nuestros sentires, sentidos?

Es una pregunta con respuesta personal, que el Sentido Orante nos transmite para que evaluemos, reevaluemos nuestra identidad.   

***





[1]Hace referencia a la baraja española

viernes

Lema orante semanal



Gracias
5 de diciembre de 2016

Si evaluamos los aconteceres “favorables”… y los desfavorables, que acontecen, sin lugar a dudas que los favorables son mayores; mayores en número, en significado, en cualidad…

Ahora bien, la incidencia de los aconteceres negativos o inapropiados tiene más relevancia anímica, más relevancia mental… quizá por la fragilidad de la especie –y, en consecuencia, encontrarse sin recursos o con torpes recursos ante situaciones dolorosas o sufrientes-.



Recientemente se hacía referencia a “Thanksgiving”, “Día de Acción –“acción”, “acción”- de Gracias”.

Quizás la palabra “gracias” sea una de las más empleadas en el mundo, por cualquier grupo social o cultural. Y la mayoría de las veces es empleada como tal, es decir, una manera de reconocer la atención, la ayuda, la relación, etcétera, que ha ocurrido por alguna circunstancia.

En ese sentido, debemos recordar los aconteceres –para cada uno- “buenos” que han sucedido en un determinado periodo de tiempo. Y al decir esto, hacemos referencia a que tengamos cuidado de no atribuirlos –al menos exclusivamente- a nuestro buen hacer, sino que sería fácil descubrir que los movimientos misteriosos de la vida han hecho posible que cada uno, en su misterio, recibiera, recogiera… bondades, beneficios, alegrías… 


Y por ello –por ello- dar gracias. “Gracias”, a ese Misterio que se resalta en el sentido orante. “Gracias”, a esa carambola que… por esto, por aquello, por lo otro –a veces podemos seguirle la pista-, vemos que, sin nosotros participar activamente, nos llama a la puerta o nos llega… lo que consideramos o sentimos bueno o bondadoso. ¡Sí, sí!, también llega lo malo, ¡claro!, pero… en la medida –y esto ya lo sabemos desde el punto de vista convivencial y hasta científico- en la medida en que hacemos presente lo bueno, lo bondadoso, de una manera asidua, la calidad del vivir mejora.



Podríamos hasta recordar un reciente trabajo científico en el que se demostraba, en un número suficiente, que aquellas personas que gozaban de un optimismo… “vital” –llamémoslo así-, tenían mucho menos riesgo de padecer ataques cardiacos. En cambio, aquellos que estaban en continuo debate de queja y de mal humor, tenían significativamente más incidencia de ataques cardiacos.

El trabajo no concluía con nada; simplemente ponía en evidencia que los de buen humor vivían más y mejor que los de mal humor. Punto.

O sea que… hasta los niveles más concretos y materiales se expresan de manera contundente a la hora de asumir, lo bondadoso, como hábito, como perla preciosa; y, en consecuencia, mirar y ver… lo que sucede, con ese prisma, con esa actitud.

Estamos haciendo una prevención de nuestra calidad de vivir.



Porque también, evidentemente, aquel que sistemáticamente y diariamente nada en la amargura, en la contradicción, en la pelea, en la duda… ya, estando en esa estancia, su calidad de vivir es la guerra, únicamente. Y por mucho que guste –por pequeñas victorias-, más es el drama del dolor que da.



Reconocer las gracias, como dos aspectos:

Uno, esa confabulación misteriosa que hace que descubramos, que algo se celebre, que algo nos produzca gozo… –y un largo etcétera que podríamos llamar “beneficioso”-.

Un “gracias”… al Misterio de la vida. Un “gracias” místico…

Pero hay que tener –y éste es un aspecto más complejo de asumir-, para dar esas gracias que acabamos de describir –al Misterio de la vida, a la Misteriosa Creación, sería lo más adecuado-… necesito, necesita cada ser, tener –y tienen todos- receptores capaces de darse cuenta de esos hechos que transcurren; es decir, las gracias que cada uno tiene.

Aquí, el término “gracias” obedece a otro significado. Y es aquél, según el cual, las gracias que cada uno tiene son las virtudes que, puestas en ejercicio, dan satisfacciones.

“Son las virtudes que, puestas en ejercicio, dan satisfacciones”. “Gracias”. Más próximo a lo gracioso, a lo grácil, a lo elegante.



¿Y de dónde procede esa gracia que cada uno tiene?

Sí. Sin duda participan la genética, la epigenética, el entorno social, los estudios… Sí, sí. E incluso podemos acrecentarla y cultivarla, al menos aparentemente. Pero igual que nos resultan un misterio esas carambolas, para que lleguen a beneficiarnos –y dar gracias por ese acontecer-, de la misma manera, la gracia que cada uno tiene en su sonrisa, en su cuerpo, en su expresión, en su manera de ser… es un “don” que la Fuerza Creadora otorga a cada ser para que pueda cumplir el sentido de su presencia en vida, aquí.

Esas gracias son la expresión de esos dones, de esas dádivas que necesitamos, de esas potencialidades que cada cual tiene para configurar lo que luego llamamos “carácter” o “forma de ser” o “manera de ser”…

Y si nos prestamos a asumir y a aceptar esas gracias, y dar las gracias, estaremos en condiciones de contemplar, las gracias de cada uno, como un agradecimiento… que “nos hacía falta” vivirlo, sentirlo, para que luego sucediera… otra cosa.

Porque, en la medida en que reconocemos “la gracia de”, no significa que tengamos que enredarnos en un corpúsculo y perdamos la perspectiva de universalidad. No.

La gracia que alguien nos muestre puede ser –¡claro que lo es!-, a veces, la gracia del desagrado, de la incomodidad; en cuyo caso, hará que nuestras gracias tengan que responder sin enfrentarse, sin violentarse, pero sí sabiendo mantener… –cuidado, ¿eh?- “sabiendo mantener” la posición que cada gracia otorga a cada ser. E, indudablemente, hacer ese esfuerzo de relación, de compartir....



Es como –a veces- una buena despedida: “¡Gracias! Gracias por todo. Gracias por…”. Y: “Hasta luego” o “Hasta siempre”



No existen los esclavos, en las gracias.

Las gracias son liberadoras.

Y si contemplamos en gran dimensión los motivos de “gracias” que tenemos que dar, contando con el receptor adecuado, que son nuestras gracias –que nos han dado por vivir-, ¿dónde… dónde están las desgracias?

Quizás no existan, y sean… esa incidencia mayor que nos dan los aconteceres que no nos agradan, que no nos gustan, que no nos atraen, y que muestran nuestra fragilidad y nuestra incapacidad “para”… pero que son producidos por el hacer desafortunado de nuestra forma de vivir –salvo las catástrofes naturales, que no nos atreveríamos a llamarlas “catástrofes”-. Pero sí, los aconteceres que –de nuevo- por el estilo y la manera de plantear el vivir, nos hacen  sucumbir.

Y si se empeñan en colocar Silicon Valley en la falla de San Andrés, a sabiendas de que en cualquier momento se puede romper, ya es que usted se empeña en otro drama, pero usted ya sabía que ahí se corría un grave riesgo. Por ejemplo.

Pero el desafío debido a la egolatría y la soberbia del hombre… parece no tener fin.

Así que podríamos decir, desde el sentido orante, que “las desgracias” son la falta de adecuación entre las gracias que cada uno tiene, y las gracias que ha de dar por… el acontecer bondadoso que recibe.

Cuando esa comunión no se produce, y el ser “se arroga” las bendiciones que recibe –en base a su… esfuerzo, trabajo, dedicación, etcétera-, es cuando surge la desgracia.

Si sabemos que producimos alimentos en demasía y demasía y demasía, cultivando una tercera parte de lo cultivable, y hay hambre y necesidad en desespero… Y, claro, al contemplarlo decimos: “Es una desgracia”. Pero, ¿quién ha creado esa desgracia?

Han sido los seres que se han convertido en idólatras, absorbentes y poderosos, los que han hecho el desequilibrio de balanza.

Y, ¡ojo!, hay que contemplarlo, bajo el sentido orante, como “parte de”… esa permisividad del Misterio Creador.

Pero si reconozco mis gracias… por la vida, si doy las gracias por lo que me otorgan, y si puedo analizar –lo cual no es difícil- lo que llaman “desgracias”, estaré en condiciones de contribuir, de participar y ejercitarme, en mi pequeñez, con las gracias y las “gracias”, y reconocer que esas desgracias forman parte de un Misterio –también Creador- que, en su más aún misteriosa permisividad, ocurre…

Pero también, bajo el sentido orante, reconocer que si asumimos nuestras gracias, y la gracia a dar –“y la gracia a dar”-, seguramente, o ¡seguro!... que desaparecerían las desgracias. Esto, visto bajo la óptica global.

¡Saber... que no son necesarias las desgracias! Que no son castigos, ni dolores “necesarios para”…, sino que seguramente –seguro- son producto de una falta de asimilación de mis propias gracias, y de las gracias que he de dar.

Sin duda, es un proceso a recorrer, a vivir, a descubrir.

Sin duda, es un camino a percibir.



Tenemos un compromiso ético, estético, de belleza, a realizar… en la sintonía de las gracias que nos han otorgado y las gracias que debemos dar. Y decimos “ético, estético y de belleza”, porque esa sintonía nos permite darnos cuenta de que no hay desgracias creativas, que no hay desgracias producto de la Misteriosa Creación; que sí hay –al menos bajo la óptica que podemos percibir- una permisividad de Misterio para que la desgracia alcance, a veces, proporciones desorbitantes, como si quisiera borrar cualquier gracia y cualquier agradecimiento.

Pero si aplicamos la ética y la estética… de la belleza, en todo su esplendor, estamos en condiciones de ejercitarnos como “gracias”, y no hay lugar a las desgracias.

Y no hay lugar a las desgracias, en base a un ejercicio continuado de las gracias.

Convertir las desgracias en “des gracias”: que des tu gracia; que ofrezcas tu gracia. Una conversión de tiempo, espacio y ritmo; ética, estética y belleza.

“Des gracias”.

En cambio, si te precipitas, haces “desgracias”. Si reniegas de tus gracias, haces desgracias.

Si asumes las gracias ajenas, las propias, y las gracias que evidentemente se han de dar, los capítulos desgraciados se hacen menores; sus proporciones e incidencias, aún menor. Pero si confiamos exclusivamente en la egolatría y la idolatría propias, cualquier acontecer se hace desgraciado… y nos muestra cuán frágil es la vida bajo la idolatría propia, bajo el egoísmo. Sólo subsiste con la esclavitud. “Subsiste”.

En cambio, cuando libertariamente nos planteamos las gracias, Existencia y Vida se funden, y no hay nada que temer. Sólo, crear; sólo ‘creativizar’ el día a día.



Gracias hay ¡suficientes!... para estar agraciados, para ser agraciados, para sentirse premiados.

Actuar en consecuencia, con las gracias que se tienen y las gracias que se han de dar, es ahuyentar la importancia personal, el egoísmo, la disputa, el enfrentamiento, los encasillamientos…

¡Ser liberadores mutuos!... en ejercicio libertario continuo.













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